
La Secretaría de Infraestructura y Transporte (SIT) llevará a cabo una exhaustiva evaluación técnica e inventario nacional sobre la red vial primaria del país para identificar, modificar o demoler los reductores de velocidad que no cumplan con las especificaciones técnicas y representen un peligro para la seguridad de los automovilistas.
La medida fue anunciada por el titular de la SIT, Aníbal Ehrler, quien expresó su firme respaldo a la iniciativa de ley recientemente aprobada en el Congreso Nacional para regular estas estructuras.
De acuerdo con el funcionario, una gran cantidad de los túmulos existentes en las carreteras del país han sido levantados de forma arbitraria por particulares con el fin de proteger establecimientos comerciales o forzar el frenado de los vehículos al ingresar a diversas comunidades, sin contar con un estudio previo ni responder a verdaderos criterios de seguridad vial.
Ehrler reveló que, desde el comienzo de su administración, la institución ha procedido al retiro de entre 40 y 50 túmulos instalados en sitios inadecuados, además de haber adecuado otros cuyas dimensiones excesivas causaban daños mecánicos a los automotores.

Si bien estas intervenciones iniciales se lograron mediante consensos directos con alcaldes locales, el ministro destacó que el nuevo marco legal otorgará la potestad para aplicar controles estrictos y normar de manera definitiva su colocación en todo el territorio hondureño.
Para la ejecución ordenada de estas labores, la SIT elaborará un catálogo nacional que clasificará los reductores en tres categorías: los que cumplen la normativa vigente, los que requieren adaptaciones físicas y aquellos que resultan completamente innecesarios por su ubicación geográfica.
Ehrler aseguró a la población y a las autoridades locales que la secretaría asumirá la totalidad de los costos operativos y de infraestructura correspondientes a las remodelaciones o demoliciones, de modo que ni los municipios ni los habitantes de las comunidades tendrán que desembolsar recursos.
El ministro anunció además que la institución trabajará de inmediato en la elaboración del reglamento correspondiente dentro del plazo de 180 días estipulado por el Poder Legislativo. Durante su intervención, aclaró que los reductores de velocidad sí continúan siendo necesarios en puntos sensibles como zonas escolares, áreas residenciales o tramos críticos de alta peligrosidad, siempre y cuando sigan los diseños estructurales autorizados.
No obstante, subrayó que en carreteras interurbanas y nacionales su implementación debe obedecer estrictamente a dictámenes técnicos, ya que la meta de un reductor debe ser moderar el flujo vehicular y nunca provocar una detención abrupta que pueda desencadenar accidentes fatales.
Finalmente, como parte de una estrategia integral de modernización vial, el funcionario dio a conocer que la SIT se encuentra ejecutando un plan masivo de demarcación y señalización horizontal y vertical en las carreteras de Honduras, el cual cuenta con una inversión asignada de 264 millones de lempiras destinados a elevar los estándares de seguridad vial para todos los conductores.