
La Comisionada Nacional de los Derechos Humanos, Blanca Izaguirre, condenó la reciente ola de muertes violentas en el país y advirtió que estos crímenes seguirán repitiéndose mientras el Estado aborde la violencia de manera aislada y no como un problema estructural y sistemático.
Tras las recientes masacres en Colón y Cortés, Izaguirre lamentó que el Estado no haya asumido su rol de garante pese a las constantes alertas tempranas emitidas por el Conadeh.
En ese sentido, exigió a la Secretaría de Seguridad y al Ministerio Público investigaciones eficientes, e insistió en la urgencia de diseñar políticas de seguridad pública con un enfoque transversal de derechos humanos que apunte a proteger a los ciudadanos y alcanzar el bien común.
El pronunciamiento de la funcionaria coincide con un panorama alarmante: en los últimos 42 meses (diciembre 2022 a mayo de 2026), Honduras registró 118 muertes múltiples en 16 departamentos, acumulando una docena de masacres y unas 60 víctimas solo en lo que va de año.
Izaguirre hizo especial énfasis en la crítica situación de los defensores de la tierra, el agua y el medio ambiente, detallando que entre 2015 y 2025 al menos 111 activistas fueron asesinados —38 de ellos en Colón— en un escenario donde el 92% de los casos permanece en la impunidad y el país ya arrastra sentencias internacionales por no frenar esta criminalidad.