
El secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, calificó este miércoles como «poco probable» la concertación de un acuerdo negociado con el régimen cubano, en el marco de la reciente acusación por homicidio presentada por el Departamento de Justicia contra Raúl Castro por el derribo de avionetas civiles en 1996.
Rubio tildó al exdirigente cubano como un “fugitivo de la justicia estadounidense” y aseguró que las pruebas en su contra por el uso de la fuerza contra aeronaves son claras y consistentes. Aunque el jefe de la diplomacia aclaró que la puerta al diálogo no está cerrada por completo, condicionó cualquier avance a un cambio radical de postura o de liderazgo en La Habana, advirtiendo que mientras tanto Washington mantendrá firme su estrategia de presión económica y judicial.
Paralelamente, Rubio se refirió a un paquete de asistencia humanitaria valorado en 100 millones de dólares que el régimen cubano afirmó haber aceptado. Sin embargo, el funcionario advirtió que Estados Unidos bajo ninguna circunstancia permitirá que los recursos sean administrados por empresas militares o estructuras del aparato estatal para evitar que el material sea revendido.
Para garantizar la transparencia y efectividad del programa, el Gobierno estadounidense prevé la utilización de canales alternativos de distribución ya operativos dentro de la isla, apoyándose principalmente en organizaciones religiosas como la Iglesia católica y otras entidades humanitarias no gubernamentales.