
El Gobierno de Honduras ordenó este jueves la intervención directa e inmediata de la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas en los departamentos de Colón y la zona fronteriza de Corinto, luego de registrarse dos hechos violentos que dejaron un saldo de al menos 15 personas muertas.
El despliegue principal se concentra en el sector de Rigores, municipio de Trujillo, donde se reporta el asesinato de unas 10 personas en una zona marcada por históricos conflictos agrarios, aunque el ministro de Seguridad, Gerson Velásquez, aclaró que aún se está procesando la información oficial sobre las víctimas. El segundo incidente ocurrió en Corinto, en la frontera con Guatemala, donde un enfrentamiento armado durante una operación antidrogas de la Dipampco resultó en la muerte de cuatro policías y un presunto delincuente.
Ante la gravedad de la situación, las cúpulas de Seguridad y de las Fuerzas Armadas mantienen una reunión de emergencia para coordinar los operativos de búsqueda, preservación de evidencias y captura de los responsables.
Asimismo, la Secretaría de Seguridad anunció la creación de equipos investigativos conjuntos con fiscales y peritos forenses para garantizar la transparencia en el proceso. A través de un comunicado oficial, el Estado hondureño enfatizó que «actuará con firmeza» para combatir la impunidad criminal, proteger a las comunidades vulnerables y restablecer el orden público y la paz en las regiones afectadas.