
La Comisión Reguladora de Energía Eléctrica oficializó mediante un boletín técnico un incremento del 12.48 por ciento en la tarifa del servicio para el tercer trimestre del presente año, fijando el precio máximo promedio en 5.98 lempiras por kilovatio hora en comparación con los 5.32 lempiras del periodo anterior. Ante esta revisión al alza, el Gobierno de la República anunció de forma paralela la extensión del esquema de subsidios focalizados como una medida de alivio temporal, garantizando que el impacto financiero directo no sea desfavorable para las economías residenciales del país.
Este ajuste tarifario responde a variables críticas registradas en el mercado eléctrico de marzo a mayo, donde el precio real promedio del diésel y del búnker se situaron por encima de las proyecciones, con un 74.2 por ciento y un 51.9 por ciento respectivamente. Asimismo, el sistema nacional experimentó niveles históricos de demanda que obligaron a un mayor requerimiento de generación térmica a costos elevados, incrementando sustancialmente las compras de potencia y energía por parte de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica, una situación financiera que se vio agravada por la depreciación del lempira frente al dólar en un 0.41 por ciento.
La brecha global entre el costo previsto y el real ascendió a un incremento de 113 millones de dólares, de los cuales la estatal eléctrica solicitó aplicar diferidamente 64 millones de dólares para el trimestre de julio a septiembre. Para mitigar el ajuste, el mecanismo de absorción gubernamental establece que los usuarios con un consumo residencial mensual menor a los 150 kilovatios hora recibirán un subsidio del 100 por ciento sobre el diferencial del aumento, beneficio que también aplicará con un 100 por ciento para los hogares que consumen exactamente hasta 150 kilovatios hora al mes y se reducirá a un 50 por ciento de cobertura para los rangos de consumo residencial que se extiendan hasta los 500 kilovatios hora mensuales, protegiendo así a la gran mayoría de abonados.