
A menos de 48 horas de haber sido detenida en un mediático operativo policial en la capital, la mujer conocida con el alias de «Mamá Licha» recuperó su libertad de manera inmediata. La decisión judicial y fiscal se dio luego de que las investigaciones preliminares no lograran acreditar o fundamentar su presunta vinculación con las actividades delictivas de la Pandilla 18.
La captura se registró el pasado miércoles 4 de noviembre en la colonia Estados Unidos de la capital hondureña, en el marco de una serie de intervenciones y despliegues policiales ejecutados en diversos sectores estratégicos. Tras su aprehensión, las autoridades de la Policía Nacional la presentaron públicamente como un objetivo de alto valor dentro de la estructura criminal, asegurando que desempeñaba un rol clave en la organización.

En declaraciones vertidas tras la detención, el director de la Policía Nacional, Rigoberto Oseguera Mass, afirmó que la imputada supuestamente tenía bajo su responsabilidad la administración de los fondos económicos de la Pandilla 18 en la zona. Asimismo, el jefe policial aseveró que la mujer contaba con capacidad jerárquica para girar instrucciones vinculadas a la comisión de delitos graves, entre ellos homicidios, robos y extorsiones sistemáticas.
Sin embargo, el curso de las diligencias investigativas dio un giro radical durante las horas posteriores. Pese a la gravedad de las imputaciones iniciales y a que las autoridades reportaron la existencia de denuncias en su contra, los investigadores no lograron recabar los elementos probatorios ni las evidencias suficientes que sustentaran una relación directa entre la detenida y las operaciones ilícitas de la marra. Ante la ausencia de carga probatoria para sostener el proceso judicial, las autoridades competentes ordenaron su liberación inmediata.
La captura de alias «Mamá Licha» formó parte de una intensificación de las acciones policiales dirigidas a desarticular las células de la Pandilla 18 en el Distrito Central. Estos despliegues se ejecutaron en el contexto de la entrada en vigencia de las recientes reformas penales en el país, orientadas a endurecer el combate contra el crimen organizado y las estructuras mareras.
Durante estas mismas intervenciones en la capital, las fuerzas de seguridad reportaron la detención de otros presuntos integrantes de la Pandilla 18, cuyos procesos legales continúan su curso bajo la supervisión de los organismos de justicia. La pronta liberación de «Mamá Licha» pone de relieve la exigencia constitucional de fundamentar las acusaciones con pruebas sólidas antes de mantener la privación de libertad de los ciudadanos procesados.