
La Secretaría de Salud dio por finalizada de forma oficial la Jornada Nacional de Vacunación y Desparasitación tras agotar dos extensiones consecutivas en el mes de junio que no lograron revertir la tendencia a la baja en la cobertura comunitaria. Las autoridades sanitarias admitieron públicamente que el país no alcanzó el umbral técnico del 95 por ciento de la población inmunizada, un indicador crítico considerado indispensable por los organismos internacionales para garantizar el efecto de protección colectiva y el blindaje epidemiológico del territorio nacional.
A pesar de que las ampliaciones de los plazos el 12 y el 30 de junio buscaron captar a la mayor cantidad de ciudadanos, los indicadores finales reflejan que persiste un rezago sumamente preocupante en la aplicación de biológicos esenciales, concentrándose la vulnerabilidad en los menores de cinco años, mujeres embarazadas y adultos mayores. Frente a este escenario de riesgo y el peligro real de que resurjan enfermedades prevenibles que ya han cobrado vidas en el país, como la tosferina, la cartera sanitaria enfatizó que las dosis siguen disponibles de manera permanente durante todo el año en los más de 1,800 establecimientos públicos de salud y en las clínicas del Instituto Hondureño de Seguridad Social.
La situación se torna aún más compleja ante las variables ambientales que amenazan al país para los meses de julio y agosto. Las autoridades sanitarias advirtieron que el arribo masivo de partículas de polvo del Sahara al territorio hondureño agravará de forma directa las infecciones respiratorias y complicará los cuadros clínicos de pacientes crónicos. Por tal razón, la Secretaría de Salud emitió la recomendación epidemiológica del uso estricto de mascarilla para toda la población durante los próximos dos meses, una medida preventiva clave que busca mitigar el impacto combinado del polvo sahariano y el inicio de la temporada alta de influenza.