
La violencia, las amenazas y la extorsión ejercidas por estructuras criminales se han convertido en factores que impulsan el desplazamiento forzado interno en Honduras, obligando a numerosas familias a abandonar sus hogares y comunidades en busca de seguridad.
La directora del Observatorio Nacional de la Violencia de la UNAH, Migdonia Ayestas, señaló que maras, pandillas, bandas criminales y grupos vinculados al narcotráfico utilizan el control territorial, las amenazas, la violencia sexual y otras formas de intimidación para generar miedo entre la población.
Ayestas advirtió que muchas familias también son presionadas para entregar sus viviendas y tierras, mientras otras enfrentan amenazas relacionadas con sus hijos.
La falta de denuncias, debido al temor a represalias y la desconfianza, dificulta conocer la verdadera dimensión del problema.
La problemática afecta a distintos departamentos, entre ellos Choluteca, Atlántida, Colón, Yoro, Cortés, Francisco Morazán y Valle. Ante esta situación, especialistas consideran necesario fortalecer los mecanismos de protección y atención para las personas y familias desplazadas.