
El regreso al país del expresidente Juan Orlando Hernández estará marcado por su reintegración familiar y no por una actividad política inmediata, según declaró el presidente del Congreso Nacional, Tomás Zambrano, durante un evento en San Marcos de Colón, Choluteca. El dirigente nacionalista descartó un rol activo en el corto plazo para el exmandatario —indultado por Donald Trump tras su condena de 45 años por narcotráfico en EE. UU.—, aunque confirmó que el Partido Nacional le brindará su respaldo. Zambrano señaló que la prioridad actual de Hernández es recuperar el tiempo con sus allegados, si bien a futuro se vislumbra su figura como la de un consejero para mantener la unidad del partido con miras a los próximos procesos electorales.
Este retorno se produce en un momento decisivo para el Partido Nacional, que atraviesa un proceso de reconfiguración interna marcado por la necesidad de renovar liderazgos y superar divisiones tras su salida del poder. Luego de años en los que varias de sus figuras enfrentaron procesos judiciales nacionales e internacionales, la entidad busca recuperar la confianza ciudadana y consolidarse como una oposición firme ante el oficialismo. Sectores políticos y de la sociedad civil observan con cautela este escenario, coincidiendo en que el papel que asuman dirigentes influyentes como Hernández resultará determinante en el equilibrio del sistema político hondureño.