
Las dinámicas de conflictividad ciudadana y el impacto de los entornos hostiles en la estructura comunitaria nacional centraron el debate académico de la máxima casa de estudios. Durante la segunda jornada del encuentro internacional orientado al análisis de la convivencia pacífica, convocado por el Instituto Universitario en Democracia, Paz y Seguridad de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, diversos especialistas advirtieron que los entornos delictivos han consolidado un fenómeno de aislamiento social.
Esta problemática debilita de forma sistemática la confianza mutua entre los habitantes de los barrios y disminuye la capacidad de las comunidades para resolver sus diferencias internas mediante vías no violentas.
Por consiguiente, el espacio de análisis enfocado en la mortalidad violenta y sus secuelas colectivas reunió a destacados defensores de los derechos humanos y representantes de organismos internacionales. La moderación del debate estuvo a cargo de la directora del Observatorio Nacional de la Violencia, Migdonia Ayestas, quien puntualizó que, a pesar de las reducciones estadísticas en los índices de homicidios registradas en el ciclo anual anterior, persisten manifestaciones delictivas subterráneas. Al respecto, la experta enfatizó que muchas familias se encuentran bajo esquemas de coacción por parte de bandas organizadas, lo que impone una conducta de silencio colectivo motivada por el temor a las represalias directas.