
El Instituto Pasteur de Francia anunció el inicio de un proyecto internacional de cuatro años destinado al desarrollo de una nueva vacuna contra el chikungunya, con el objetivo de garantizar un acceso más amplio a las poblaciones que viven en zonas endémicas, especialmente en África.
La iniciativa, denominada ACT-CHIK, contará con una financiación de 15.3 millones de euros provenientes de la Unión Europea, recursos que serán destinados al avance clínico de la vacuna experimental MV-CHIK, desarrollada a partir de una plataforma basada en el virus del sarampión e inicialmente diseñada por investigadores del Instituto Pasteur.
Aunque en la actualidad ya existen vacunas contra el chikungunya, su aplicación ha estado enfocada principalmente en viajeros y grupos específicos. El nuevo proyecto busca reducir las brechas de acceso a la inmunización en las regiones más afectadas por la enfermedad.
El chikungunya es una infección viral transmitida por los mosquitos Aedes aegypti y Aedes albopictus. La enfermedad puede provocar fiebre alta, intensos dolores articulares que en algunos casos persisten durante meses o años, además de dolores de cabeza, erupciones cutáneas y fatiga.
Los investigadores esperan que el desarrollo de esta nueva vacuna contribuya a fortalecer la prevención de la enfermedad y a mejorar el acceso a herramientas de protección para millones de personas que viven en áreas de riesgo