
La Alcaldía Municipal del Distrito Central presentó este martes el informe de la evaluación preliminar sobre el trágico derrumbe registrado el pasado 23 de junio en la zona de La Cañada, el cual cobró la vida de tres personas. El documento técnico concluye de forma contundente que el siniestro fue provocado por una combinación de drásticas alteraciones al terreno ejecutadas durante décadas sin permisos de construcción, la ausencia absoluta de obras de mitigación y factores naturales que debilitaron de forma progresiva la estabilidad del talud.
La Gerencia de Evaluación de Riesgos logró reconstruir el historial del sector y constató que el área comenzó a sufrir importantes modificaciones desde finales de la década de los noventa con la construcción del Anillo Periférico. Posteriormente, entre los años 2007 y 2008, se desarrolló un complejo de bodegas mediante la ejecución de cortes prácticamente verticales de unos 50 metros de altura sin implementar medidas de estabilización, sistemas de protección ni obras de drenaje y canalización para las escorrentías superficiales.

Los especialistas determinaron que estas intervenciones modificaron la geometría natural del terreno, alterando una zona catalogada originalmente como de baja susceptibilidad. La falta de infraestructura permitió que el agua se infiltrara en las fracturas del macizo rocoso, ampliando las grietas por la erosión y la acción de las raíces. Tras el colapso, que destruyó por completo dos bodegas y requirió intensas labores de rescate junto a cuerpos de socorro como Copeco y Bomberos, la comuna capitalina anunció que supervisará el retiro controlado de bienes y mercancías de las empresas afectadas.
