
La trágica muerte de cinco agentes en Corinto, Cortés, desató fuertes cuestionamientos sobre la operatividad y la posible infiltración criminal en la Policía Nacional. El comisionado en retiro, Danilo Orellana, calificó el hecho de «nefasto» y denunció que el operativo no cumplía con los requisitos legales por la falta de fiscales y jueces.
Ante la gravedad de la emboscada, Orellana sugirió la alarmante sospecha de una traición interna: “Da la impresión de que estos muchachos fueron vendidos”, aseguró, exigiendo un vaciado telefónico de los jefes policiales.
El experto advirtió que el crimen organizado mantiene infiltrada no solo a la Policía, sino también al Poder Judicial y al Ministerio Público. Asimismo, criticó que los fondos de la tasa de seguridad se usen para pagar deudas del Estado en lugar de fortalecer la investigación.
Orellana respaldó la suspensión de los mandos involucrados y pidió una depuración profunda que identifique a las «manzanas podridas» para evitar que se repitan tragedias similares.