
La disponibilidad de armas de fuego fuera de los controles establecidos por las autoridades continúa siendo uno de los factores que genera preocupación entre especialistas en seguridad y criminología en Honduras.
El criminólogo Gonzalo Sánchez estima que actualmente podrían existir más de un millón de armas ilegales en manos de particulares en el territorio nacional. A su criterio, el volumen de armamento que permanece fuera del registro y supervisión estatal representa un riesgo importante, debido a la posibilidad de que parte de estas armas termine siendo utilizada por grupos dedicados a actividades delictivas.
Sánchez recordó que años atrás las estimaciones situaban entre 700 mil y 800 mil las armas que circulaban de manera irregular en el país. Sin embargo, considera que el crecimiento registrado desde entonces permite proyectar que la cifra ya habría superado el millón.

“En aquel tiempo circulaban entre 700 mil y 800 mil, pero yo estimo que para esta fecha ya andan circulando el millón de armas”, sostuvo el criminólogo.
La presencia de este armamento en el mercado clandestino puede facilitar el acceso de estructuras criminales a armas utilizadas posteriormente en asaltos, homicidios, extorsiones y otros hechos violentos. Para los especialistas, el problema no se limita únicamente a la cantidad de armas, sino también a la dificultad para establecer quién las posee, de dónde provienen y cómo llegan a manos de personas vinculadas con actividades ilícitas.
