
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, pidió este sábado a Estados Unidos reforzar su respaldo político, militar y diplomático a Kiev, luego de una nueva ofensiva rusa a gran escala que golpeó infraestructuras estratégicas, edificios residenciales y servicios esenciales, dejando al menos nueve personas heridas en diferentes puntos del territorio ucraniano.
El llamado del mandatario se produjo en un momento especialmente delicado para Ucrania, cuando el país se prepara para una nueva ronda de conversaciones con Rusia, bajo mediación estadounidense, prevista en Abu Dabi. Zelenski advirtió que los ataques rusos contra instalaciones energéticas y objetivos civiles representan una nueva escalada de presión militar y dificultan las posibilidades de avanzar hacia una solución negociada al conflicto.
A través de un mensaje publicado en sus redes sociales, el gobernante ucraniano destacó la importancia de que Washington mantenga una política de apoyo sostenido, especialmente ante los cambios en el escenario político estadounidense y la futura composición del Congreso, que, según el escenario descrito en el reporte, volvería a quedar bajo control demócrata a partir de enero.
“La determinación y la coherencia de Estados Unidos en su apoyo a Ucrania son fundamentales para acercar la paz”, manifestó Zelenski, al insistir en que su país no puede afrontar en solitario la intensificación de los bombardeos rusos.
El presidente también solicitó que tanto demócratas como republicanos mantengan una posición común frente a la invasión rusa, especialmente en materia de seguridad, asistencia militar, condena de la agresión y endurecimiento de las sanciones contra el Gobierno de Vladímir Putin.
Una ofensiva que golpeó servicios esenciales
De acuerdo con el balance presentado por Zelenski, las fuerzas rusas lanzaron 172 drones y 36 misiles balísticos durante la operación, con ataques concentrados principalmente en Kiev y su región metropolitana.
Uno de los principales objetivos fue nuevamente la infraestructura energética, cuya destrucción o afectación ha complicado de manera recurrente el funcionamiento de los servicios básicos en distintas ciudades ucranianas.
En la capital, los bombardeos agravaron los problemas de suministro eléctrico, agua potable y calefacción, servicios indispensables para millones de habitantes que continúan enfrentando las consecuencias de la guerra y las bajas temperaturas.
Los ataques también provocaron daños en edificios residenciales, una guardería y el denominado puente norte de Kiev, una infraestructura importante para la movilidad y conexión de distintos sectores de la ciudad.
El impacto sobre las instalaciones energéticas genera preocupación adicional, debido a que cualquier interrupción prolongada puede afectar hospitales, centros educativos, sistemas de transporte y otras actividades fundamentales para la población.
Doce regiones también fueron alcanzadas
La ofensiva no se limitó a la capital. Según la información difundida por las autoridades ucranianas, otras doce regiones también fueron blanco de los ataques rusos.
Entre las zonas afectadas figuran Vínnitsia, Zhitómir, Rivne, Járkov y Dnipró, donde se reportaron daños en subestaciones y otras instalaciones vinculadas al sistema energético.
El Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania informó que nueve personas resultaron heridas en el conjunto de los ataques, seis de ellas en Kiev. Los equipos de rescate y las autoridades locales realizaron labores de atención y evaluación de los daños ocasionados por los bombardeos.
La magnitud de la ofensiva vuelve a poner de manifiesto la vulnerabilidad de la infraestructura civil ucraniana y las dificultades que enfrenta el Gobierno para garantizar el funcionamiento de los servicios básicos en medio de una guerra prolongada.