
Lo que parecía una noche de frustración para el equipo encabezado por Lionel Messi, terminó convirtiéndose en una lección de carácter y jerarquía en Atlanta.
Durante gran parte del encuentro, la fortuna parecía haberle dado la espalda a los sudamericanos; Inglaterra, con una defensa férrea y un Jordan Pickford en estado de gracia, frustró una y otra vez las intenciones de gol, llegando incluso a contar con la ayuda de los postes en dos ocasiones que ahogaron el grito de gol.
Sin embargo, cuando el partido se tornaba más tenso, la historia cambió gracias a la lectura táctica desde el banquillo y la genialidad del capitán. Messi, siempre gravitante en las acciones decisivas, fue el arquitecto principal al participar directamente en los dos goles que sellaron la remontada.
Primero fue el gol de Enzo Fernández desde afuera del aerea despesde un pase desde el costado de Messi, ya finalizando el encuentro en el 90+2 Lautaro Martínez conecto un cabezazo tras el centro de Leo con ello la remonta se concreto.
Con esta reacción magistral, el equipo logró romper el muro inglés y transformar un inicio complicado en una victoria que reafirma su capacidad de imponerse ante la adversidad.