
El presidente del Colegio de Psicólogos de Honduras, capítulo Cortés, Rafael Mejía, cuestionó durante el programa “Honduras al Punto”, de TEN Canal 10, la pérdida de referentes positivos para las nuevas generaciones y el impacto que tienen las redes sociales y la tecnología en la formación de niños y jóvenes.
Mejía señaló que actualmente existe una pérdida de figuras que anteriormente servían como inspiración dentro de la sociedad, entre ellas padres, maestros y líderes laborales.

“Algo que se está perdiendo en la sociedad es quién sirve de inspiración para los demás”, manifestó el profesional, quien consideró preocupante que muchos jóvenes ya no vean a sus padres o docentes como modelos a seguir.
El psicólogo también reflexionó sobre las aspiraciones de las nuevas generaciones y relató experiencias con jóvenes que manifiestan no querer estudiar, trabajar, casarse ni tener hijos debido a las responsabilidades que implican estas decisiones.
Según explicó, algunos jóvenes aseguran que sus principales objetivos son viajar, alcanzar libertad financiera y tener independencia. Sin embargo, Mejía cuestionó cómo pretenden alcanzar esas metas sin asumir los esfuerzos necesarios.
“¿Cómo crees que se consigue el dinero? Trabajando”, expresó, al plantear que la preparación académica puede facilitar el acceso a mejores oportunidades laborales.
Asimismo, sostuvo que existe una contradicción entre querer disfrutar de los beneficios de la independencia económica y rechazar el proceso de preparación y trabajo que permite alcanzarla.
“¿Cómo se puede viajar y conocer otros países? Estudiando, trabajando responsablemente para hacer dinero de manera honrada”, afirmó durante su participación en el programa.
Otro de los aspectos que generó preocupación en Mejía fue la influencia que ejercen actualmente los creadores de contenido sobre niños y jóvenes. Señaló que las nuevas generaciones están tomando como referentes principalmente a “tiktokers” e influencers, desplazando a profesionales y adultos que han construido sus trayectorias mediante años de estudio y trabajo.
A su criterio, una persona considerada influencer debería transmitir mensajes positivos y esperanzadores, en lugar de promover comportamientos que puedan resultar perjudiciales para los jóvenes.
Mejía también cuestionó que determinados contenidos relacionados con violencia, sexualidad, cirugías estéticas y conductas controversiales tengan gran aceptación en las plataformas digitales, al considerar que estos temas terminan convirtiéndose en productos de consumo.
Finalmente, advirtió sobre otro desafío relacionado con el avance tecnológico: las adicciones conductuales, entre ellas la dependencia al internet, las pantallas y las redes sociales.
Explicó que actualmente se habla no solamente de adicciones relacionadas con sustancias, sino también de aquellas que no involucran sustancias y que pueden generar dependencia, como el uso excesivo de la tecnología.
El especialista consideró necesario prestar mayor atención a estos fenómenos y a su relación con los trastornos de salud mental que pueden afectar a niños, adolescentes y adultos.