
De todas las reformas que necesita Honduras, la más urgente es la del subsector eléctrico, por la carretada de millones de lempiras que está teniendo en pérdidas diarias la ENEE, y por la que, los grandes sacrificados somos los ciudadanos que pagamos impuestos, pero que, por la proporción gigantesca en que va creciendo la deuda, el monto de los impuestos no ajusta, porque la forma acelerada en que aumenta es una monstruosidad que nos devora a cada segundo, a cada minuto. Viendo el mecanismo que registra el crecimiento vertiginoso de la deuda de la ENEE, es como para volverse loco. El registrador indica que la deuda de la ENEE crece 544 lempiras por segundo, lo que equivale a 32, 640 lempiras por minuto, de manera que cada hora, la deuda de la empresa aumenta un millón 958,400 lempiras, y cada dia hay un incremento demoledor de 47 millones de lempiras.
No estamos exagerando, es que la deuda creció tanto que la tabla multiplicadora por los intereses está destruyendo a Honduras, porque la deuda de la ENEE cae sobre Honduras, y específicamente sobre los hondureños que pagamos impuestos. Este problema debe enfrentarse de inmediato, no admite ningún tipo de postergaciones. Se requiere del valor político del gobierno y del Congreso Nacional, donde debe aprobarse un nuevo contexto jurídico que permita modificar el modelo de la ENEE, para convertirla en una empresa que tenga capacidad de enfrentar la lidia de una reforma profunda del actual subsector eléctrico.
La ENEE como está no es un sistema energético, está en la ruina, porque los gobiernos de los últimos 20 años no tuvieron ni valor ni visión para evitar la tragedia financiera que es hoy esta empresa esencial. Desde el 2006, cuando comenzó el derrumbe de la ENEE, a pesar de que los resultados negativos que dejaba la mala administración del sistema eran muy visibles, en los últimos cinco gobiernos, a pesar de que los análisis y valoraciones de la empresa eléctrica encendían las alarmas, no hubo voluntad política para adoptar un nuevo modelo de administración de la ENEE. Esa desidia acompañada de irresponsabilidad de los gobiernos, llevó a la ENEE a convertirse en un remolino de pérdida tras pérdida a cada segundo.
Cuando uno mira el torbellino impresionante que resulta el mecanismo registrador de la pérdida constante de la ENEE se tiene la impresión que nuestro país es un barco que se está yendo a pique a cada segundo. Y no hay otra forma de enfrentar la agonía, que aceptar que la empresa estatal se someta a una nueva arquitectura, en la que la separación funcional de la empresa es el principio de salvación de la ENEE. El estudio realizado por expertos consultores internacionales con experiencia en el campo de las reformas eléctricas en varios países latinoamericanos, recomienda que la ENEE se divida en tres partes: generación, transmisión y distribución. Con un operador neutral del sistema, y con un regulador independiente, se logrará controlar las pérdidas no técnicas.
En las reformas de la ley hay seis principios que garantizan que Honduras tenga un sector eléctrico ordenado, transparente y regido por normas claras. Entre esos principios se aprecia que habrá cero impacto en la tarifa del usuario, se abre la competencia entre agentes del marco, sin privilegios para empresas o grupos, y se mantiene la institucionalidad de los órganos de la ENEE. Las reformas deben ser aprobadas cuanto antes, y por el acelerado incremento de la deuda, las reformas son inaplazables. Ahora, la aprobación depende de los diputados liberales, pero, es inquietante que en la bancada liberal se hable de una contrapropuesta y este no es un asunto para estar jugando con el cálculo político. Lo que procede es que se abra el tercer debate de la ley y los diputados expongan sus puntos de vista y manifiesten sus dudas en todo aquello que crean que pueda afectar al país, para afinar el texto de la ley, de manera que esta no contenga un solo ápice que sea contrario al interés nacional.
Recomendamos a los diputados liberales que no hagan tiempo para ganar porcentajes politicos, porque tiempo es lo que no hay. Y la no aprobación de esta ley será la fundición política de liberales, nacionalistas y libres en las próximas elecciones. Porque los hondureños no tendrán otra forma de cobrarse la irresponsabilidad de todos los diputados, a través de la drástica decisión de no acudir a las urnas en las próximas elecciones. Esperamos que los diputados liberales reflexionen de inmediato para que no haya necesidad de adoptar semejante castigo. Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 8 de julio 2026