
A 12 días de los devastadores terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron a Venezuela, la desesperación y los reclamos se apoderaron de La Guaira, la zona más afectada por la tragedia. Familiares de las víctimas exigieron este lunes detener de inmediato la demolición de edificios al borde del colapso que ejecutan la Fuerza Armada y Protección Civil, argumentando que bajo las estructuras todavía yacen los restos de sus seres queridos.
La comunidad denunció un total abandono por parte del gobierno de la presidenta Delcy Rodríguez, asegurando que la policía militarizada no brinda apoyo y que las labores de remoción de escombros han quedado en manos de vecinos, bomberos y escasos rescatistas internacionales, como brigadas de México.
La catástrofe ya deja una cifra oficial de al menos 3,535 muertos y 16,740 heridos, según el último reporte emitido por el presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez.
Sin embargo, el drama humano es mucho mayor: mientras las autoridades mantienen bajo llave la cifra real de desaparecidos desde el inicio de la emergencia, la plataforma ciudadana ‘Desaparecidos Terremoto Venezuela’ ya registra a más de 30,200 personas con las que no se ha podido establecer contacto. Entre la frustración y el luto, los sobrevivientes aseguran haber perdido el miedo a todo y claman por que se les permita recuperar los cuerpos para poner fin a una agonía que parece no tener fin.