
Entre lágrimas y una profunda consternación, los familiares de Denis Isaías Anariba (24), uno de los tres hondureños que perdieron la vida esta semana asfixiados dentro de un vagón de tren en Laredo, Texas, clamaron a la Cancillería de la República apoyo urgente para repatriar su cuerpo hacia su natal El Negrito, Yoro.
El desgarrador testimonio de un padre:
- El último adiós: Isaías Anariba, padre de la víctima y quien vivió en carne propia el ciclo de la migración y la deportación hasta su regreso definitivo en 2024, recordó con dolor el último abrazo de su hijo: “Si yo hubiera sabido que eso iba a pasar, le digo que no se vaya”.
- Conflicto por el descanso eterno: La tragedia ha sumado una dolorosa disputa familiar. Mientras la esposa del joven —quien reside en EE. UU. junto a su hija— presuntamente desea que el cuerpo se quede en suelo estadounidense, el padre insiste en que regrese con sus raíces: “Estados Unidos no le pertenece ni a él ni a su esposa; deseo que descanse aquí donde está la familia”.
Denis es una de las siete víctimas mortales (tres hondureños y cuatro mexicanos) halladas en un tren de carga, un caso que vuelve a encender las alarmas sobre los peligros mortales que enfrentan los migrantes en la frontera norte.