
El pronóstico para Tegucigalpa es crítico: los racionamientos serán severos y el alcalde advierte que la ciudad entra en fase de «supervivencia hídrica». La entrega de tanques en escuelas es solo la primera trinchera ante un verano que no dará tregua.
Tegucigalpa y Comayagüela están a las puertas de una crisis hídrica sin precedentes. El alcalde del Distrito Central, Juan Diego Zelaya, lanzó este lunes un mensaje que ha encendido las alarmas en todos los hogares capitalinos: el verano de 2026 será implacable y el sistema de abastecimiento está al límite.
Un pronóstico que «asusta» Lejos de los discursos triunfalistas, el edil fue honesto sobre la vulnerabilidad de la ciudad. Con los niveles de las represas bajo vigilancia y un pronóstico de calor extremo, Zelaya exhortó a la población a entender que el agua se está acabando.
«En este verano, les digo que se pongan la mano en la conciencia y ahorren agua porque esto no va a estar fácil», sentenció el alcalde, dejando claro que los horarios de racionamiento podrían volverse aún más estrictos en las próximas semanas.
La primera línea de defensa Como medida de choque ante la falta de flujo constante por la red, la comuna comenzó a equipar los centros educativos con 510 tanques de hasta 5,000 litros. El objetivo es que, cuando el grifo se seque por completo en las colonias, las escuelas tengan una reserva mínima para evitar crisis sanitarias infantiles.
Sin embargo, desde la gerencia de la UMAPS advierten: los tanques son paliativos. Si la ciudadanía no reduce su consumo de forma drástica y voluntaria, el desabastecimiento llegará a un punto de no retorno antes de que caigan las primeras lluvias.