
El dirigente del transporte Wilmer Cálix cuestionó la creación de una nueva división anti-extorsión en Honduras, al señalar que en los últimos 14 años se han conformado múltiples estructuras de seguridad sin resultados concretos en la reducción del delito.
Cálix afirmó que, pese a la creación de diferentes fuerzas desde 2012, el país continúa enfrentando altos niveles de impunidad y violencia, especialmente contra transportistas, microempresarios y emprendedores afectados por la extorsión.
Agregó que el problema no se resuelve con nuevos entes, sino con coordinación real entre las instituciones del Estado.
El representante del sector transporte sostuvo que se requiere una estrategia conjunta entre Policía Nacional, Fuerzas Armadas, Ministerio Público y demás instituciones, al considerar que la actual respuesta ha sido más teórica que operativa.
También pidió que el Gobierno defina un plan claro y efectivo para combatir el crimen organizado y la extorsión.