
En los últimos años se me ha vuelto una costumbre viajar a Roatán en los días de Semana Santa, para disfrutar con mi familia una semana de descanso. Cada año notamos el avance de la isla mayor de nuestro departamento insular. En el progreso de nuestro principal referente isleño es muy poco o casi nada lo que tiene que ver la acción del gobierno, Roatán crece de manera incesante por el trabajo y la visión de los empresarios y sus emprendedores. Hay miles de emprendedores en ese sector, pero es innegable que el papel preponderante para el progreso de Roatán lo desempeñan los empresarios más arraigados en la isla.
Esta vez tuve una nueva oportunidad de compartir una amena conversación con Jerry Hinds, quizás el empresario más visible y determinante en Roatán, junto al no menos visible Julio Galindo, igual que la familia McNab, impulsores de los negocios de crecimiento ostensible, que no cesan en el avance, lo que determina el crecimiento en la generación de empleos. Mientras almorzábamos en un restaurante de Mahogany Bay, Jerry Hinds me hizo una declaración que me impactó durante toda nuestra permanencia en la isla; me dijo que «el desarrollo de Honduras puede partir desde Roatán para todo el país». Le pregunté en qué se basaba para hacer una declaración tan afirmativa. Y me dio una respuesta contundente: «en Roatán tenemos la actitud para hacer que el resto de Honduras, en tierra firme como la llaman los isleños, siga el ritmo de trabajo para prosperar».
En ese momento se me vino a la mente una declaración que hace unos 15 años me hizo el entonces embajador de Taiwán en Honduras, señor John Lai, a una pregunta hasta cierto punto impertinente de mi parte, cuando le dije a qué atribuía que siendo Taiwán un país pequeño en territorio, con pocos bosques y poca agua, era una potencia económica, mientras Honduras, con mucho territorio, bosques inmensos, numerosos ríos, mucha agua, con más años de existencia como país, seguíamos en condiciones de pobreza sin poder lograr el despegue al desarrollo. John Lai me dijo una sola cosa: «es cuestión de una mala actitud de los hondureños». El embajador John Lai me anticipó exactamente lo que me manifestó el empresario isleño Jerry Hinds: actitud. Con la actitud de los isleños podemos hacer que el resto del país despegue al desarrollo, me afirmó Jerry Hinds.
Hablar de actitud es algo intangible para el común de los hondureños, que en su mayoría vive atrapada en las marañas del conformismo y la displicencia. Los isleños viven impulsados por el desafío natural que les impone la condición de vivir aislados, dependiendo de sus propios esfuerzos, alejados lo suficientemente del ensordecedor ruido político y fuera del alcance de los gobernantes que por lo general solo se acercan a Roatán, impulsados para participar en los negocios de los empresarios isleños a cambio de jugosas participaciones, con el ventajismo que les da estar al frente de los poderes públicos.
Roatán no se detiene, cada vez hay cosas nuevas; Mahogany Bay nos hace sentir igual que estar en las Bahamas, el Restaurante AKR de Julio Galindo nos hace disfrutar de la mejor comida del mar en un ambiente excitante como es sentirse en medio del mar, esta vez vimos el avance del parque Charankako del empresario Marco Galindo, que nos hace llegar por medio de puentes robustamente construidos entre los manglares, a los restos de los arrecifes milenarios que yacen entre los manglares, como testigos indestructibles al paso de los cientos de los siglos transcurridos, cuando Roatán pertenecía a las profundidades del Mar Caribe. Dotado el ecosistema con yacusis modernos, para recibir baños de aguas tibias y frescas en medio de aquella impresionante naturaleza que constituye el mayor ecosistema en su género en Roatán.
Hace unos diez años, todavía predominaban en Roatán las calles de tierra. Hoy casi toda la isla se puede cruzar en carreteras modernas de «cemento hormigón», y por donde quiera hay centros comerciales, tiendas de todo tipo, gasolineras a la altura de las mejores del mundo, abundan las cafeterías, entre estas vimos con agrado una marca hondureña que se ha posicionado con vigor en todo el país, Espresso Americano. Todo este impulso comercial, que lleva adelante a Roatán no nace por las bondades de los gobernantes, que es muy poco o casi nada lo que destinan a la isla. Es producto del emprendimiento de los empresarios de Roatán, que pareciera que han pactado entre ellos ponerse de acuerdo para no enredarse en los vericuetos políticos que solo llevan al atraso a los países y a los pueblos.
Esta última vez, igual que las ocasiones anteriores en que hemos estado en el mayor territorio insular, disfrutando unas cortas vacaciones, venimos gratamente impresionados por el fervor de sus habitantes y sus empresarios, que no desmayan ni descansan un momento, por ver a su isla convertida en un portento de desarrollo y progreso. Y mientras retornábamos en el ferry, navegando plácidamente en el mar Caribe, seguimos reflexionando en la impresionante manifestación que nos hizo el empresario Jerry Hinds: «el desarrollo y el progreso de Honduras, puede partir desde Roatán a tierra firme».
Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 6 de abril de 2026.