
La zozobra y el terror volvieron a apoderarse de la zona norte. La noche de este jueves 28 de mayo, habitantes de la comunidad de Rigores, en el municipio de Trujillo, departamento de Colón, reportaron un recrudecimiento de la violencia tras registrarse un intenso enfrentamiento armado que mantiene bajo extrema alerta a la población local.
Ante la gravedad del incidente y la magnitud de las detonaciones de armas de grueso calibre, diversas unidades especiales y contingentes de las fuerzas de seguridad del Estado se desplazaron de emergencia hacia la zona con el objetivo de intervenir el perímetro, tomar el control de la situación y salvaguardar la vida de los vecinos.
De manera preliminar, fuentes locales e informes no oficiales que circulan en la región del Bajo Aguán indican que la balacera habría dejado como saldo preliminar a personas fallecidas. Sin embargo, hasta altas horas de la noche, ni la Secretaría de Seguridad ni los portavoces de las Fuerzas Armadas han confirmado el número exacto de víctimas mortales o heridos, ni las circunstancias específicas en las que se desató la refriega.
El fantasma de la masacre de los 20 palmicultores
Este nuevo hecho sangriento ocurre exactamente una semana después de que Rigores fuera el escenario de una de las peores masacres registradas en la historia reciente de Honduras. El pasado jueves 21 de mayo, un escuadrón fuertemente armado acribilló a 20 trabajadores de una finca de palma africana cuando se disponían a iniciar su jornada laboral.