
A escasos días de la víspera del 31 de octubre, dos gobiernos locales del interior de Honduras oficializaron estrictas disposiciones administrativas para vetar y regular las celebraciones vinculadas a la festividad anglosajona de Halloween. Las resoluciones edilicias fueron adoptadas por las municipalidades de Villa de San Antonio, en el departamento de Comayagua, y San Juan, en la demarcación de La Paz, argumentando razones de protección a la identidad cultural y a la moral comunitaria.
A través de un edicto oficial, la Alcaldía de la Villa de San Antonio decretó la prohibición total de festejos, desfiles o carnavales alegóricos a esta conmemoración. Las autoridades locales fundamentaron la determinación al considerar que dichas actividades desvirtúan los principios educativos, morales y tradiciones propias de la localidad. La normativa revocó de manera inmediata cualquier autorización o licencia social previamente concedida para eventos de esta naturaleza.


Por su parte, la corporación municipal de San Juan, La Paz, recordó a la ciudadanía y comerciantes que todo espectáculo público requiere autorización previa conforme a la Ley de Municipalidades. No obstante, el ayuntamiento ratificó que denegará de forma categórica el otorgamiento de permisos a reuniones o espectáculos que inciten al terror, promuevan prácticas esotéricas o contravengan los reglamentos vigentes.
Cancelación de licencias En la Villa de San Antonio, las fiestas privadas y públicas que hagan alusión a Halloween pierden validez legal dentro del término municipal. Fiscalización municipal: Las autoridades edilicias advirtieron que los eventos no autorizados serán suspendidos y sancionados de acuerdo con el plan de arbitrios de cada localidad.
Con estas ordenanzas, ambas comunas buscan preservar las tradiciones autóctonas frente a la adopción de costumbres extranjeras en el país.
