
El ministro de la Secretaría de Infraestructura y Transporte (SIT), Aníbal Ehrler, destapó un colosal escándalo de planificación al denunciar que el Hospital de Santa Bárbara fue diseñado por la administración anterior como un «megahospital» de 4,200 millones de lempiras, sin contar con presupuesto real ni servicios básicos garantizados.
El funcionario reveló que la obra pasó de costar 1,800 millones a una cifra astronómica, edificándose en un terreno que se inunda en invierno debido a cuatro corrientes de agua que lavaron la terracería original. Para colmo de males, el proyecto que actualmente enfrenta una suspensión judicial fue diseñado con un exceso de 210 camas cuando la demanda real es de 80, y carece por completo de la capacidad de energía eléctrica, suministro de agua potable y del personal médico especialista necesario para operar.
A pesar del caos heredado y de que las malas decisiones técnicas obligaron a realizar millonarios rediseños con micropilotes para que la estructura no se hundiera, el actual gobierno busca rescatar la obra para evitar que se pierdan los 890 millones de lempiras que ya fueron invertidos en cimentación y techos.
Ehrler criticó severamente que las autoridades pasadas permitieran que una unidad de construcción civil tomara decisiones de diseño que le correspondían exclusivamente a la Secretaría de Salud. Finalmente, el titular de la SIT aseguró que se evalúan obras hidráulicas y alternativas de financiamiento para retomar la construcción de forma ordenada y progresiva, garantizando que el hospital sea funcional y no quede convertido en un millonario «elefante blanco».