
Por: Nery Alexis Gaitán
Maravilloso fuera que el Gobierno representara los intereses del pueblo y los defendiera a capa y espada contra toda adversidad. Pero la desgracia nuestra es que los gobernantes sólo son títeres de los grupos de poder y sólo defienden los intereses económicos y políticos que éstos les ordenan. Así ha sido y así será, no hay esperanza de cambio para este pueblo empobrecido.
En el caso de Libre, exclusivamente bajo la tutela de Manuel Zelaya, dueño y dictador absoluto de este partido con sabor a izquierda trasnochada, se dedicó también a defender una agenda política en contra de nuestro endeble sistema democrático.
Nos explicamos: bajo la nefasta influencia del mal llamado “socialismo del Siglo XXI”, Mel, sin ninguna educación política, decidió adscribirse a esta corriente populista izquierdosa, conflictuando en gran medida a la nación. Su gobierno del 2006 fue el ensayo y su segundo periodo del 2022-26 afianzó el populismo del Siglo XXI, llevándose de encuentro los intereses del país.
Es así que desde el inicio de su gobierno, y no el de Xiomara, quien sólo era una conserje sin importancia alguna, se dedicó a adversar al Gobierno de los Estados Unidos, con su política desfasada en contra del “imperio”. Demás está recordar que el gobierno de Libre rechazó diez brigadas de ayuda norteamericana, en los campos de salud y apoyo económico en diversas áreas. Amenazaron con cancelar la Base de Palmerola, sabiendo que sólo el Congreso Nacional tiene esta potestad; denunciaron el Tratado de Extradición para defender a narcotraficantes, etc.
Para llevarle la contraria a los Estados Unidos, rompieron relaciones con Taiwán e iniciaron relaciones diplomáticas con China continental, sin pedirle nada a cambio, sólo por defender una agenda política en contra de la hondureñidad. No les importó botar como delincuentes a los taiwaneses, después de que ellos no aceptaran su chantaje diplomático de dos mil millones de dólares. Tampoco les importó que el pueblo no siguiera recibiendo la significativa ayuda taiwanesa en diferentes rubros.
Es obvio que tampoco les importó el bienestar y toda la ayuda que el pueblo norteamericano brinda a los hondureños; tampoco les importó la suerte de nuestros compatriotas en suelo gringo. De haberles importado un poco hubieran modificado su fracasada política exterior. Pero fueron inflexibles en defender sus propósitos políticos de izquierda, dándole la espalda a nuestro pueblo.
Además, maquillaron cifras para hacer creer que habían eliminado la pobreza en un 10%, vil mentira que afectó a los tepesianos. Por todo lo anterior, era obvio que se venía la cancelación del TPS para nuestro país. Ya que se habían superado supuestamente las condiciones por las cuales se había otorgado el Estatus de Protección Temporal a nuestros compatriotas. Más de 50 mil están indefensos esperando la fatídica deportación. Tristemente, al retornar al país vendrán a incrementar el desempleo y la pobreza, agravando los ya serios problemas sociales que nuestra sociedad enfrenta.
Las remesas representan alrededor del 25% del PIB, sacando adelante la economía. Cifras del Banco Central de Honduras (BCH), indican que cada migrante envía en promedio unos 500 dólares mensuales. Esto representa alrededor de 15 millones de dólares al mes y cerca de 200 millones de dólares al año. Al reducirse las remesas inevitablemente se incrementaría la pobreza en el país.
Al respecto, la política exterior de Tito Asfura ha fracasado en este tema tan importante para los hondureños. Se supone que tenía el apoyo de Donald Trump, y hasta se han reunido. ¿Cómo es posible que no le haya solicitado la extensión del TPS? No entendemos la razón de su inoperancia. De inmediato, debería despedir a la canciller a quien no le hemos visto ninguna actuación provechosa para Honduras.
El Gobierno debe crear alternativas reales para insertar a los deportados al mercado laboral hondureño. Pero ya sabemos que a los gobernantes no les importa el bienestar de los pobres.
¡Honduras merece un mejor destino en la vida!
