
Los habitantes del Distrito Central deberán prepararse para continuar enfrentando dificultades en el suministro de agua potable durante 2027, debido a las condiciones de sequía y la limitada recuperación de las principales fuentes de abastecimiento de la capital. Así lo advirtió el alcalde Juan Diego Zelaya, quien hizo un llamado a la ciudadanía para adoptar hábitos de consumo responsable y evitar el desperdicio del recurso.
El edil señaló que las proyecciones apuntan a que el próximo año podría presentar un panorama similar al registrado durante 2026, marcado por la falta de lluvias y los bajos niveles de almacenamiento en los embalses que abastecen a Tegucigalpa y Comayagüela.
Ante esta situación, consideró necesario que los capitalinos tomen conciencia de la importancia de administrar adecuadamente el agua disponible, debido a que las autoridades todavía no cuentan con una nueva infraestructura de gran capacidad que permita resolver de manera definitiva los problemas de abastecimiento.

Zelaya explicó que la nueva represa San José, considerada una de las principales obras para fortalecer el suministro de agua en la capital, no estaría lista para entrar en funcionamiento sino hasta 2028. Por ello, insistió en que los próximos meses serán determinantes para administrar las reservas existentes y reducir los efectos de una posible prolongación de la sequía.
«La nueva represa de la capital no entraría en operaciones sino hasta en 2028, por lo que es urgente tomar las previsiones que corresponden», manifestó el alcalde.

Represa La Concepción mantiene niveles bajos
El jefe edilicio detalló que, aunque la represa Los Laureles logró recuperar sus niveles de almacenamiento hasta llenarse, la situación de La Concepción continúa siendo preocupante, debido a que este embalse se encuentra apenas al 43 % de su capacidad.
La preocupación radica en que La Concepción representa aproximadamente el 60 % del abastecimiento de agua potable de la capital, por lo que sus niveles de almacenamiento tienen una incidencia directa en la distribución del servicio a miles de hogares.
Según Zelaya, las reservas actuales deben administrarse de manera que puedan cubrir la demanda hasta mayo, período en el que las autoridades esperan contar con mejores condiciones climáticas para recuperar parte del agua utilizada.
El alcalde indicó que existe expectativa de que durante noviembre se registren algunas precipitaciones que permitan captar nuevos volúmenes de agua y mejorar la disponibilidad en los embalses. Sin embargo, reconoció que no se puede depender exclusivamente de las lluvias, por lo que las autoridades deben contemplar escenarios en caso de que las precipitaciones sean insuficientes.
«Esta agua tiene que durar hasta el mes de mayo. Esperamos que en noviembre llueva algo y podamos captar un poco más, pero si eso no ocurre hay que pensar en otros escenarios», advirtió.
Racionamientos dependerán del comportamiento de las lluvias
En cuanto al calendario de distribución, Zelaya informó que actualmente se mantiene un esquema de racionamiento cada nueve días, debido a las limitaciones en las reservas disponibles.
No obstante, explicó que si las lluvias previstas para noviembre contribuyen a mejorar los niveles de almacenamiento, podría evaluarse una modificación del calendario para que el servicio se distribuya cada siete días.
De no producirse las precipitaciones esperadas, el esquema actual continuará vigente, lo que significa que las familias deberán seguir organizándose para almacenar y administrar el agua durante los períodos en que no reciben el suministro.