
Honduras y la Santa Sede dieron un nuevo paso en el fortalecimiento de sus relaciones diplomáticas con la firma de un tratado orientado a establecer un marco de cooperación en asuntos de interés común, con disposiciones que abarcan la libertad religiosa, la autonomía de la Iglesia católica, la educación y la labor social y pastoral.
La ceremonia se celebró este jueves en la Sala de los Tratados del Palacio Apostólico del Vaticano y fue encabezada por el presidente de la República de Honduras, Nasry Juan Asfura Zablah, quien suscribió el documento junto al cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado de la Santa Sede.
El acto reunió a representantes de ambas delegaciones y constituye un nuevo capítulo en la relación entre el Estado hondureño y la institución eclesiástica, con la intención de definir mecanismos de entendimiento y colaboración en ámbitos que tienen incidencia en la vida religiosa, educativa y social del país.

El instrumento, integrado por 25 artículos, establece disposiciones destinadas a regular diferentes aspectos de la relación institucional entre ambas partes. Su contenido incluye garantías relacionadas con la libertad de religión y de culto, el reconocimiento de la autonomía de la Iglesia católica en el desarrollo de sus actividades y las condiciones para impulsar iniciativas educativas y obras de carácter benéfico.

Delegaciones de Honduras y el Vaticano participan en la firma
El mandatario hondureño estuvo acompañado por la secretaria de Estado en los Despachos de Relaciones Exteriores y Cooperación Internacional, Mireya Agüero de Corrales; el secretario de Estado en el Despacho de la Presidencia, Juan Carlos García Medina; y la embajadora de Honduras ante la Santa Sede, Gilliam Noemí Gómez Guifarro.
En representación del Vaticano participaron monseñor Paul Richard Gallagher, secretario para las Relaciones con los Estados y las Organizaciones Internacionales; monseñor Javier Domingo Fernández González, jefe de Protocolo de la Secretaría de Estado; monseñor Carlos Díaz Paniagua, funcionario de la Sección para las Relaciones con los Estados y las Organizaciones Internacionales; y monseñor Francisco Javier Díaz Tenza, también integrante de esa sección.
Libertad religiosa, educación y asistencia pastoral entre los principales ejes
Uno de los componentes centrales del tratado es la libertad religiosa y de culto, un ámbito relacionado con el ejercicio de las creencias y las prácticas religiosas. El documento incorpora disposiciones sobre la autonomía de la Iglesia católica, así como aspectos vinculados con el funcionamiento de sus instituciones y el desarrollo de sus actividades.
El acuerdo también contempla la posibilidad de establecer instituciones educativas y desarrollar obras de caridad, áreas en las que la Iglesia católica mantiene una presencia histórica en distintos países, incluido Honduras.
Estas disposiciones abarcan ámbitos de interés social, especialmente aquellos relacionados con la formación académica, la atención a personas en situación de vulnerabilidad y el acompañamiento de comunidades que requieren servicios de apoyo.