
Cuatro meses después de los devastadores terremotos que sacudieron Venezuela el pasado 24 de junio, el país continúa enfrentando una emergencia humanitaria que va mucho más allá de los daños materiales. La recuperación avanza entre viviendas destruidas, centros educativos fuera de servicio y miles de personas que todavía necesitan asistencia para reconstruir sus vidas.
Así lo advirtió el sacerdote jesuita Jesús ‘Txuo’ Rodríguez Villarroel, director de la Fundación Unidos en la Misión, quien explicó en declaraciones a la agencia EFE que la crisis ha entrado en una etapa más prolongada y menos visible, en la que las necesidades de los sobrevivientes siguen siendo urgentes pese a que la fase inicial de atención ha quedado atrás.
El religioso señaló que la magnitud de una catástrofe no debe medirse únicamente por el número de edificios afectados o la cantidad de ayuda distribuida. También es necesario considerar las dificultades cotidianas de las familias que no han podido recuperar sus hogares, las comunidades que permanecen sin servicios esenciales y las personas que continúan lidiando con las consecuencias físicas y emocionales del desastre.

Miles de menores enfrentan el riesgo de quedar fuera de las aulas
Uno de los sectores más golpeados por los terremotos es el educativo. De acuerdo con la información divulgada, cerca de 400 centros escolares resultaron afectados, una situación que dejó a aproximadamente 200.000 niños, niñas y adolescentes sin acceso regular a sus escuelas.
Rodríguez Villarroel alertó de que la interrupción prolongada de las clases podría tener consecuencias duraderas para la infancia, especialmente si las instalaciones no se recuperan a tiempo y las familias carecen de alternativas para garantizar la continuidad de los estudios.
El riesgo es particularmente preocupante porque, antes de los terremotos, alrededor de 1,2 millones de menores ya se encontraban fuera del sistema escolar venezolano. La emergencia podría profundizar esa brecha y dificultar todavía más la reincorporación de los estudiantes afectados.
Organizaciones educativas mantienen clases de emergencia
Frente a este escenario, la red educativa Fe y Alegría, en colaboración con la organización española Manos Unidas, desarrolla iniciativas de educación en emergencia en 24 escuelas.
Estos esfuerzos buscan ofrecer continuidad educativa a los menores afectados, al tiempo que incorporan atención psicosocial para las familias que atraviesan las consecuencias del desastre.