
La directora del Consejo Nacional Anticorrupción (CNA), Gabriela Castellanos, lanzó una contundente crítica tras los recientes hechos sangrientos que azotan al país, afirmando que la violencia dejó de ser una excepción para convertirse en la norma en Honduras.
A través de su cuenta en la red social «X», Castellanos señaló que la masacre ocurrida en una finca de palma africana en Rigores, Trujillo —donde más de una decena de personas fue ejecutada en una emboscada— expone directamente el colapso de un Estado incapaz de garantizar la vida, donde la tierra se disputa con fusiles y el derecho se impone a balazos.
La abogada sostuvo que esta crisis estructural es el resultado de décadas de impunidad, abandono y un narcotráfico que ha penetrado las estructuras de poder ante una clase política más preocupada por blindajes y cuotas de poder. Asimismo, advirtió que las emboscadas que sufren tanto campesinos como las fuerzas de seguridad reflejan que el crimen organizado ya disputa el control territorial del Estado.
Finalmente, criticó las respuestas «reactivas» y los despliegues militares temporales del gobierno que solo llegan cuando el horror ya se ha consumado, instando a la población a no caer en la resignación ni normalizar las masacres.