
Honduras podría enfrentar una reducción significativa en el ingreso de remesas durante 2027, en un escenario marcado por el retorno de miles de hondureños desde Estados Unidos y el impacto de la pérdida del Estatus de Protección Temporal (TPS).
Las proyecciones apuntan a que el país podría dejar de percibir entre 600 y 700 millones de dólares anuales en remesas si se combina el retorno de hondureños que anteriormente estaban protegidos por el TPS con nuevas deportaciones.
El impacto económico sería relevante debido al peso que tienen las remesas en el consumo de los hogares hondureños y en el ingreso de divisas al país. Una disminución en estos recursos podría traducirse en menor capacidad de compra para miles de familias y reducir el flujo de dólares que ingresa a la economía nacional.
Para 2026, las estimaciones sitúan el ingreso anual de remesas entre 12,500 y 13,000 millones de dólares. Sin embargo, este flujo podría comenzar a mostrar una desaceleración durante 2027 ante una eventual reducción del número de hondureños que trabajan y generan ingresos en Estados Unidos.

Solo los aproximadamente 77,000 hondureños que estuvieron amparados por el TPS representan una parte importante de los envíos de dinero hacia Honduras. Las estimaciones señalan que este grupo podría aportar entre 300 y 400 millones de dólares al año en remesas.
A este monto se sumaría el posible efecto de las deportaciones de hondureños que actualmente permanecen en Estados Unidos sin un estatus migratorio regular, aumentando la presión sobre el flujo de divisas que recibe Honduras.
La eventual disminución de las remesas representa un desafío para la economía hondureña, especialmente porque estos recursos tienen un papel importante en el sostenimiento de los ingresos familiares y en la actividad económica de numerosos hogares.
