
La labor policial en Honduras ha dejado un saldo superior a 20 funcionarios fallecidos en lo que va de 2026, según confirmó el director de la Policía Nacional, Rigoberto Oseguera Mass.
El jefe de la institución señaló que cada muerte representa una pérdida significativa no solo para la Policía, sino también para los hogares de los agentes, quienes dejan atrás a padres, hijos, hermanos y demás familiares.
Oseguera Mass explicó que detrás de cada funcionario existe un proceso de formación y preparación que puede tomar varios años, por lo que la salida de un agente también significa una pérdida importante para la estructura operativa de la institución.
Ante esta situación, aseguró que la Policía mantiene el compromiso de esclarecer los hechos en los que han muerto sus miembros y de procurar que los responsables enfrenten las consecuencias establecidas por la ley.
El director policial también indicó que las operaciones de seguridad continúan concentrándose en las zonas del país que registran mayores niveles de violencia. De acuerdo con sus declaraciones, alrededor del 12 % del territorio nacional concentra una parte importante de la actividad criminal, aunque reconoció que este fenómeno cambia constantemente de acuerdo con las circunstancias.
Uno de los casos más recientes ocurrió en la colonia Rivera Hernández, en San Pedro Sula, donde murió el inspector de Policía Adán Emanuel Rodríguez Miranda, de 35 años.