
Fuertes cuestionamientos surgieron tras conocerse el deterioro de más de 44 mil quintales de frijol y alrededor de 70 mil quintales de maíz almacenados desde hace varios años, parte de ellos afectados por hongos, gorgojo y pérdida de calidad.
Durante declaraciones públicas, se calificó como “lamentable” que estos productos, adquiridos desde 2023, permanecieran abandonados mientras posteriormente continuaron realizándose nuevas compras de granos básicos. Según se denunció, esta situación ocurre en medio del incremento al costo de la canasta básica, afectando a miles de familias hondureñas que enfrentan dificultades económicas para acceder a los alimentos.
De acuerdo con lo expuesto, el frijol almacenado ha perdido gran parte de su capacidad de cocción, al grado que preparar una libra podría tardar hasta cuatro horas, generando un elevado consumo de gas y dificultando su uso tradicional en los hogares.
Ante este panorama, técnicos y autoridades analizan posibles alternativas para evitar una pérdida total del producto. Entre las opciones que podrían considerarse está procesar el frijol para convertirlo en pasta, además de molerlo, empacarlo al vacío o refrigerarlo, con el objetivo de rescatar parte del grano almacenado.
Asimismo, se advirtió que parte del maíz presenta contaminación por hongos y aflatoxinas, lo que genera preocupación por los posibles riesgos para la seguridad alimentaria del país.
Sectores críticos pidieron que se deduzcan responsabilidades y se apliquen sanciones a quienes resulten responsables del manejo y almacenamiento de estos granos, señalando que situaciones como esta no deberían repetirse debido al impacto económico y social que representan para la población hondureña.