
La Alcaldía Municipal del Distrito Central (AMDC) proyecta acceder a un financiamiento de 300 millones de dólares, recursos que estarán orientados a reorganizar parte de sus compromisos financieros y garantizar la continuidad de la construcción de la represa San José, una infraestructura que pretende contribuir a reducir los problemas de abastecimiento de agua potable en Tegucigalpa y Comayagüela.
El anuncio fue realizado por el alcalde municipal Juan Diego Zelaya, quien explicó que esta operación financiera representa una oportunidad para atender las obligaciones económicas de la comuna y, al mismo tiempo, asegurar el presupuesto requerido para avanzar hasta la conclusión del proyecto hídrico.
De acuerdo con el edil, la municipalidad enfrenta una deuda bancaria y no bancaria que ronda los 11 mil millones de lempiras, compromisos que fueron heredados de la administración anterior y que han condicionado la disponibilidad de recursos para desarrollar diferentes proyectos y atender las necesidades de la capital.

Ante este panorama, Zelaya señaló que la coordinación entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo permitió avanzar en la aprobación de un decreto que facilitará a la AMDC el acceso al mercado internacional de capitales, con el propósito de obtener los recursos necesarios para mejorar su estructura financiera.
El funcionario explicó que los 300 millones de dólares tendrán dos destinos principales. El primero será la reestructuración de la deuda bancaria local, mediante el cumplimiento de los compromisos con las instituciones financieras, mientras que el segundo estará enfocado en garantizar el financiamiento de la represa San José.
#AbriendoBrecha
Según Zelaya, el pago y la reorganización de las obligaciones con la banca permitirán mejorar el flujo de recursos de la municipalidad, reduciendo la presión que representan los compromisos financieros y facilitando una mayor capacidad para continuar desarrollando proyectos de infraestructura.

Represa San José, una de las apuestas para mejorar el suministro de agua
En cuanto al componente de infraestructura, el edil enfatizó que la finalización de la represa San José es fundamental para atender una de las principales dificultades que enfrenta el Distrito Central, relacionada con la disponibilidad y distribución de agua potable.
La obra está proyectada para beneficiar a más de 300 mil habitantes, por lo que su conclusión representaría un avance en los esfuerzos por fortalecer el sistema de abastecimiento y mejorar las condiciones de acceso al servicio para numerosas familias capitalinas.
Zelaya recordó que la construcción permaneció paralizada durante aproximadamente dos años, situación que retrasó el desarrollo de la infraestructura. Sin embargo, indicó que durante su administración los trabajos fueron reactivados en marzo de 2026 y que actualmente avanzan, por lo que considera necesario garantizar la disponibilidad de fondos para evitar que el proyecto vuelva a quedar detenido.
Financiamiento y desafíos para la capital
La operación anunciada por la AMDC combina dos necesidades importantes para la administración municipal: atender el peso de las obligaciones financieras y continuar con inversiones destinadas a mejorar los servicios públicos.
Por una parte, la reestructuración de la deuda bancaria buscará proporcionar mayor margen de maniobra a las finanzas municipales, mientras que la asignación de recursos a la represa San José pretende evitar retrasos en una obra vinculada directamente con el abastecimiento de agua.
No obstante, el alcance de esta operación también estará relacionado con las condiciones del financiamiento internacional, el manejo de los compromisos adquiridos y la ejecución de los recursos destinados a la infraestructura.
Zelaya reiteró que la intención es mantener los trabajos de la represa hasta su finalización y conseguir que la infraestructura entre en funcionamiento para beneficiar a más de 300 mil capitalinos.
Con esta iniciativa, la municipalidad busca avanzar simultáneamente en el ordenamiento de sus finanzas y en el desarrollo de una obra que apunta a contribuir a la solución de uno de los problemas históricos de Tegucigalpa y Comayagüela: el acceso al agua potable.