
La Unidad Municipal de Agua Potable y Saneamiento (UMAPS) declaró formalmente un estado de riesgo hídrico alto en Tegucigalpa y Comayagüela debido al descenso acelerado en los niveles de los principales embalses de la ciudad. La temporada seca extrema ha provocado que el sistema de almacenamiento de agua potable opere bajo una fuerte presión técnica, obligando a las autoridades a modificar los calendarios de distribución para la población capitalina.
El estado actual de las reservas y el plan de contingencia:
Niveles en descenso: La represa Los Laureles se encuentra operando a un 37.87 % de su capacidad total, mientras que el embalse La Concepción descendió a un 45.4 %, cifras que encendieron las alarmas de los entes reguladores de la comuna.
Racionamientos prolongados: Para administrar el recurso restante, la UMAPS implementó un plan de distribución sectorizada que provocará que el suministro de agua llegue cada cinco o seis días a los hogares, afectando especialmente a las zonas altas de la capital.
Consumo y vulnerabilidad: El titular de la UMAPS, Gustavo Boquín, detalló que el problema se agrava por el incremento del consumo veraniego entre los 135,000 abonados de la ciudad, mientras que la Asociación de Juntas de Agua advierte que el 40 % de la población sufre desabastecimiento crónico durante el verano y exige la construcción urgente de nuevas represas como Jiniguare para dar una solución definitiva.