
La región de Moscú fue escenario de una extensa ofensiva con drones que, según las autoridades rusas, dejó daños en infraestructura petrolera y un inmueble residencial. El gobierno local calificó el episodio como uno de los mayores ataques de este tipo registrados contra la capital rusa.
El alcalde de Moscú, Sergei Sobyanin, aseguró que las defensas aéreas interceptaron alrededor de 450 aparatos que se dirigían hacia la ciudad. Las autoridades regionales reportaron además dos personas fallecidas y una veintena de heridos como consecuencia de los ataques.
Desde Ucrania, el presidente Volodymyr Zelensky confirmó que las fuerzas de su país llevaron a cabo ataques con drones y misiles contra objetivos en territorio ruso. Según su declaración, entre los blancos se encontraba una instalación petrolera considerada estratégica y un centro logístico situado en la región de Moscú.
Zelensky sostuvo que estas instalaciones están relacionadas con el financiamiento de las operaciones militares rusas, mientras que las autoridades de Moscú reportaron daños derivados de la ofensiva.
En paralelo, funcionarios ucranianos informaron sobre nuevos ataques rusos contra las regiones de Kyiv y Sumy. De acuerdo con ese reporte, nueve personas murieron, incluidos tres menores de edad.