
La tercera audiencia del proceso penal contra el expresidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores en el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York estuvo marcada por la ausencia total de interacción entre ambos procesados. Reportes de sala y bocetos oficiales de la corte registraron que la pareja evitó cualquier contacto visual o gestos de comunicación durante el desarrollo de la comparecencia.

Los imputados permanecieron físicamente ubicados en extremos opuestos de la mesa de la defensa con varios integrantes de su equipo legal situados entre ellos. Analistas jurídicos presentes en el recinto señalaron que, a pesar de tener la prerrogativa legal de ubicarse contiguos, optaron por mantener una marcada distancia operativa a lo largo de la sesión.
El protocolo de ingreso y evacuación del recinto judicial reflejó la misma dinámica reservada. Al finalizar la vista ante el juez federal, Flores se retiró de la sala despidiéndose únicamente del tribunal y dejando a Maduro en el banquillo por unos minutos adicionales antes de su retorno al centro de custodia federal.
