
Un inédito e inesperado obsequio estatal ha generado desconcierto y severos contratiempos logísticos entre las delegaciones de la Alianza Atlántica. Al concluir la reciente cumbre de la OTAN en Ankara, el mandatario turco, Recep Tayyip Erdogan, entregó a cada uno de los jefes de Estado un revólver Magnum funcional y personalizado con su nombre, acompañado por seis cartuchos de munición real.

El primer ministro británico, Keir Starmer, fue el encargado de revelar públicamente el inusual presente durante su vuelo de retorno. Según explicaron diversas fuentes diplomáticas, los revólveres venían dentro de estuches de gala junto a una exención legal que liberaba a los dispositivos de los controles tradicionales de exportación de armamento.
La iniciativa del gobierno turco provocó escenas insólitas y tensiones operativas entre los cuerpos de protección de los líderes europeos y norteamericanos.
Mientras el mandatario húngaro, Peter Magyar, exhibió el arma en sus plataformas digitales, otros líderes como el primer ministro belga, Bart De Wever, optaron por confiscar el arsenal de inmediato al aterrizar y ponerlo bajo custodia policial.
