
El petróleo de Texas, de referencia West Texas Intermediate (WTI), cerró este viernes 6 de noviembre en 90.83 dólares por barril, en una jornada marcada por la expectativa de una posible reducción de las tensiones entre Estados Unidos e Irán y por las preocupaciones sobre el suministro de crudo desde Medio Oriente.
El precio del WTI se mantuvo por debajo de los 100 dólares, después de registrar fuertes retrocesos durante la semana. Según reportes del mercado, el referencial estadounidense acumuló una caída cercana al 13 % en el balance semanal, mientras que el Brent, utilizado como referencia internacional, terminó la jornada alrededor de los 98.32 dólares por barril.

La tendencia bajista estuvo relacionada, en parte, con las expectativas de que los resultados de las elecciones legislativas de medio mandato en Estados Unidos aumenten la presión política sobre el presidente Donald Trump para buscar una salida diplomática a la guerra con Irán. Los cambios en el equilibrio político del Congreso alimentaron entre los inversionistas la posibilidad de que Washington opte por reducir la confrontación y se alivien los riesgos para el comercio energético.
A esa expectativa se sumaron señales de una mayor disponibilidad de petróleo en el mercado y perspectivas de una demanda más débil. Los elevados precios registrados en meses recientes han presionado el consumo, mientras que la recuperación de algunas exportaciones de los países productores del Golfo ha contribuido a moderar los temores de escasez.
Sin embargo, la caída de las cotizaciones no significa que los riesgos hayan desaparecido. Los ataques contra embarcaciones en el Golfo y cerca del estrecho de Ormuz continúan generando preocupación. Esta vía marítima es estratégica para el transporte mundial de hidrocarburos, por lo que cualquier interrupción podría limitar los envíos y provocar nuevas alzas en los precios.
Los operadores también siguen atentos a las decisiones de los países productores, al comportamiento de los inventarios y a las señales sobre el crecimiento económico mundial. Estos factores pueden modificar las expectativas de oferta y demanda y provocar variaciones en los contratos de futuros.
El comportamiento del crudo es seguido de cerca por economías importadoras de combustibles, como Honduras, debido a que el petróleo es una materia prima clave para producir gasolina, diésel y otros derivados. No obstante, una reducción en el precio internacional no se traduce automáticamente ni de manera inmediata en una rebaja en las estaciones de servicio, ya que los precios locales también dependen de los costos de importación, transporte, refinación, impuestos y la estructura de ajustes vigente.
La evolución de las negociaciones entre Washington y Teherán, así como la seguridad de las rutas marítimas, serán determinantes para establecer si el petróleo mantiene la tendencia descendente o vuelve a subir en los próximos días.