
El papa León XIV dispuso el envío de 100.000 euros a Venezuela como primera contribución de emergencia tras los dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que afectaron al país y dejaron centenares de víctimas.
La ayuda será canalizada a través de la Limosnería Apostólica y estructuras eclesiásticas locales.
La decisión fue adoptada luego de contactos del pontífice con el nuncio apostólico en Venezuela y el arzobispo de Caracas, quienes informaron sobre la magnitud de los daños y las necesidades más urgentes en las zonas afectadas.
Los sismos, ocurridos con apenas segundos de diferencia, provocaron graves daños estructurales en distintas regiones del país y mantienen activas las labores de evaluación y respuesta humanitaria.
Autoridades locales han reportado múltiples réplicas y consideran varias zonas en estado de emergencia.
Mientras tanto, la comunidad internacional continúa movilizando equipos de rescate y asistencia humanitaria desde distintos continentes, con el objetivo de apoyar las labores de búsqueda, atención médica y reconstrucción en las áreas más afectadas por la tragedia.