
La respuesta humanitaria en Venezuela entra en una nueva fase casi dos semanas después de los terremotos que devastaron parte del país. Mientras continúan las labores de búsqueda y rescate en las zonas más afectadas, las agencias de Naciones Unidas amplían la asistencia a los supervivientes y comienzan a preparar la recuperación de las comunidades.
Los dos seísmos, de magnitud 7,2 y 7,5, han dejado 3342 muertos, 16.740 heridos y 17.345 personas sin hogar, según el último balance del Gobierno. Las autoridades han habilitado 79 campamentos temporales en estadios y centros deportivos para alojar a los desplazados y ultiman una evaluación de necesidades que servirá para actualizar el plan de respuesta.
Los equipos humanitarios ya prestan asistencia en varios de esos campamentos con atención sanitaria, apoyo psicológico, servicios de salud sexual y reproductiva y distribución de agua potable y material de higiene, mientras trabajan para extender la ayuda a nuevos emplazamientos.
La agencia ha enviado 68 toneladas de suministros, entre material médico, equipos de agua y saneamiento y artículos de primera necesidad, y ha lanzado un llamamiento de 52 millones de dólares para reforzar la respuesta en salud, nutrición, educación, protección infantil y acceso al agua potable.