
La magnitud de la catástrofe en Venezuela ha tomado dimensiones alarmantes tras conocerse que la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU maneja cifras preliminares que sitúan el número de desaparecidos en hasta 50,000 personas.
Mientras las autoridades locales mantienen el registro oficial en 920 fallecidos y cerca de 3,000 heridos, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) calcula que el violento doble sismo ha afectado a unos 6.76 millones de ciudadanos, de los cuales dos millones residen en la capital, Caracas. Ante el crítico escenario, la comunidad internacional ha reaccionado con el despliegue de 30 equipos de búsqueda y rescate urbano procedentes de países como Estados Unidos, España, Colombia, México y Suiza, sumando 1,600 rescatistas y 100 perros especialistas que ya laboran a contrarreloj entre los escombros.
La zona cero de la tragedia sigue siendo el estado costero de La Guaira, donde el colapso masivo de cientos de edificaciones ha dejado un panorama desolador. La extrema vulnerabilidad y la desesperación por la falta de suministros básicos detonaron serios disturbios y saqueos a comercios establecidos durante las últimas horas, sobrepasando la capacidad policial.
Para frenar las incivilidades y garantizar la distribución de la ayuda, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, decretó el estado de emergencia en la región, otorgando de manera inmediata el control del orden público a las fuerzas militares mientras los equipos de socorro extranjeros continúan arribando al terreno.