
El ser humano que se encuentra en situaciones de debilidad o vulnerabilidad, habrá de ser defendido frente a terceros por la justicia, por las autoridades o por las organizaciones de sociedad civil que han surgido en buen momento para salva guardarnos del acoso de funcionarios, que al tener poder, actúan con la mentalidad enfermiza de consentirse que son dioses. Algunas personas me han preguntado porque me arriesgo al mantener una actitud crítica frente al señor Roosevelt Hernández. Asombra ver como muchos hondureños son del criterio que lo mejor para un periodista crítico, es dejar que esta clase de individuos queden favorecidos con la impunidad, incluso, nos piden dejar de mencionarlo como si eso fuera un castigo que no se merece este militar, que al estar al frente de las FFAA actuó como un empedernido violador de la constitución,
Los periodistas no somos jueces, ni tribunales, ni fiscales, pero al tener el don de la palabra no podemos convertirnos en cómplices de la impunidad, nuestro deber es denunciar las actuaciones perjudiciales de cualquier funcionario que afecten el sistema de vida democrático, o que se aproveche del erario nacional sustrayendo fondos públicos de muchas maneras. El periodista que calla y otorga frente a los vejámenes de funcionarios abusivos, no tiene razón de considerarse un defensor cívico al servicio de su país. Ni siquiera podemos actuar con desánimo por el miedo, por considerar que un jefe militar es un peligro, por ser alguien que goza del privilegio del uso de las armas, porque en ese momento perderíamos el honor de ser personas dignas, porque la dignidad está por encima de nuestra propia vida.
Un periodista no es un sabueso, ni es un verdugo, porque no tenemos dientes para morder ni machete para cortar cabezas, tampoco usamos pistolas ni ametralladoras, solo tenemos el don de la palabra, y los periodistas que nos apegamos a defender la Constitución y demás leyes, podemos ser tildados de legalistas, pero esa tipificación no nos incomoda ni nos ofende, porque defender la Constitución es una virtud de las buenas personas. Les pongo como ejemplo una diferencia abismal entre un militar abusivo y un militar respetuoso. Roosevelt Hernández le apuntó con una arma de fuego a la Constitucién, emulando a su líder Mel Zelaya, quien no perdió momento para denigrar a la carta magna, cuando expresaba la barbaridad que la Constitución estaba preñada por haber sido violada tantas veces. En cambio, cuando Xiomara Castro, en el último consejo de ministros de su gobierno, le preguntó al General Hector Valerio, cual era su posición en aquel memorable último dia en que el gobierno del PLR buscaba evitar la declaración del resultado de las elecciones, el Gral Valerio con todo aplomo le respondió con el honor y la dignidad de un militar honesto: «señora presidente, nos apegaremos a la Constitución y defenderemos la declaratoria de las elecciones que haga el Consejo Nacional de Elecciones». Y punto, porque con esa declaración, murió la flor; un militar con honor le respondía con la dignidad con que debe actuar un hondureño a carta cabal.
No tenemos rencor ni animadversión contra Roosevelt Hernández, solo que al haber ofendido a la Constitución, aliándose con el sector político que intentaba robarse las elecciones para que los hondureños no pudiéramos elegir libremente a un nuevo gobierno, Roosevelt Hernández cometió el grave delito de traición a la Patria, por lo cual debe asumir las consecuencias de ser penalizado conforme lo establece la Ley. Como periodista no tenemos vela en el Poder Judicial. donde en estos momentos no existe la vocación de hacer justicia. Lo ha dicho sin ningún recato la magistrada Marlina Dubón de Flores Lanza: «el actual poder judicial está aplicando justicia de una manera selectiva». Una grave como ofensiva admisión de la señora magistrada Marlina Dubón, comprometida con el partido Libre, que nos aclara porqué hay persecución contra algunos hondureños y en cambio se premia a otros por ser simpatizantes o miembros del PLR. Se actúa con saña contra los generales que no tuvieron una implicación directa en la defenestración de Mel Zelaya, en cambio se premia a todos aquellos personajes del Partido Libre que han resultado implicados en verdaderos crímenes.
Y lo mismo puede suceder con Roosevelt Hernández, que a todas luces goza de esa protección selectiva que confesó la magistrada Marlina Dubón, de manera que en el ataque a la libertad de expresión, los periodistas que solo queremos que se siente un precedente, de repente tendremos que conformarnos con ver a Roosevelt gozando de la protección de la Corte de Apelaciones, controlada por la izquierda judicial, para que, mediante el ardid técnico-juridico de admitir el recurso con suspensión del acto reclamado, Roosevelt se libre de comparecer al juzgado de letras de lo penal y evite el riesgo de resultar inhabilitado para optar a cargos públicos por el partido Libre.
Los periodistas no cederemos, iremos al juzgado el 19 de agosto, y no sería extraño que de nuevo el juez nos anuncie la reprogramación de la cita porque el defensor de Roosevelt tenía otra cita ese día, y eso no será una mera coincidencia, sino producto del contubernio de los funcionarios judiciales. Sin embargo iremos al tribunal, porque como lo dijimos al principio, la dignidad es la finalidad de la vida. Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lune 10 de agosto 2026