
El Departamento de Justicia de Estados Unidos ordenó reclasificar la marihuana medicinal autorizada por los estados a una categoría de menor riesgo, trasladándola de la Lista I a la Lista III, una medida que modifica una política vigente durante décadas.
La decisión, firmada por el secretario interino Todd Blanche, no legaliza el uso recreativo a nivel federal, pero flexibiliza restricciones para la investigación científica y otorga beneficios fiscales a distribuidores autorizados, con el objetivo de ampliar el acceso a tratamientos y mejorar la base médica sobre su uso.
El cambio también abre la puerta a audiencias administrativas por parte de la Administración para el Control de Drogas (DEA) y podría enfrentar impugnaciones legales, en medio de un debate que ha persistido por años sin lograr una reforma definitiva en administraciones anteriores.
Además, expertos señalan que la reclasificación tendría un fuerte impacto económico, al reducir cargas fiscales a la industria del cannabis, lo que podría generar miles de empleos y dinamizar la actividad económica, mientras se acelera la investigación médica y se reduce el estigma en torno a su uso terapéutico.