
El Ejército de Guatemala y la Policía Nacional Civil (PNC) de ese país activaron un despliegue masivo de fuerzas de seguridad en la franja fronteriza con Honduras. La medida busca blindar el territorio guatemalteco y evitar el ingreso de integrantes de estructuras criminales vinculados a las recientes matanzas armadas que dejaron más de 20 víctimas mortales en suelo hondureño, incluyendo civiles y cinco agentes policiales.
La «Operación Cinturón de Fuego»:
Zonas de despliegue: Los batallones militares y patrullas de la PNC concentran sus operaciones tácticas en los departamentos limítrofes de Izabal, Zacapa y Chiquimula, áreas estratégicas y de alta porosidad fronteriza.
Control de rutas: Las fuerzas combinadas ejecutan patrullajes a pie y motorizados en zonas rurales, recorren caminos de difícil acceso e instalan puestos de control y retenes vehiculares permanentes.
Garantía de soberanía: A través de un comunicado oficial, el Ejército de Guatemala detalló que el objetivo de la operación es «fortalecer la seguridad exterior del país y mantener el control en áreas estratégicas», reportando que, por el momento, las actividades comerciales y civiles en la frontera se desarrollan bajo condiciones de normalidad.
Respuesta a la guerra de pandillas: Los altos mandos de la PNC de Guatemala confirmaron que el incremento de los efectivos policiales responde de forma directa a la magnitud de los hechos de violencia en Honduras, los cuales las investigaciones preliminares atribuyen a cruentas disputas entre estructuras del crimen organizado y pandillas por el control de territorios e importantes rutas de tráfico ilícito.