
Honduras ha sido, tradicionalmente, un país donde casi no existen precedentes en materia política, especialmente cuando los dirigentes y líderes de partidos llegan en casos extremos, solo a ser señalados de cometer infracciones, o faltas graves, pero que tengamos uso de razón, no hay sanciones registradas, porque al final prevalecen los tratamientos con guantes de seda, los acuerdos y pactos y todo termina sin que pase nada, gracias al compadrazgo político. El pronunciamiento del organismo que regula los manejos financieros de los aspirantes políticos, Unidad de financiamiento, transparencia y fiscalización, ha resultado muy sintomático al revelar un alto irrespeto a la ley electoral por centenares de aspirantes a diferentes cargos en la pasada campaña electoral.
Por la cuantía de la suma mencionada y el alto nivel del cargo, el señalamiento contra Salvador Nasrala es el que, entre todos, acapara la atención de la prensa nacional, con la observación de que el caso no ha sido diseccionado de la forma adecuada, empezando porque Salvador Nasrala no ha sido sancionado. El organismo fiscalizador nada más lo ha sindicado, que conforme la doctrina, una persona sindicada apenas entra a la condición de acusado o delatado. El punto de partida del pronunciamiento del organismo, es que, el candidato Salvador Nasrala manejó más de 70 millones de lempiras de su campaña presidencial, inobservando la obligatoriedad legal que establece, que los candidatos deben canalizar los fondos de la campaña electoral a través de la cuenta del partido que representa.

Debido a este punto no hay ninguna posibilidad de coadyuvar en la defensa del ex candidato, porque el propio Nasralla le ha confesado este mismo día a Rodrigo Javier, conductor del foro Al Punto, que él dispuso depositar las aportaciones en su cuenta personal, porque así se lo pidieron los aportantes, por no confiar en el Partido Liberal. No hay nada más que decir sobre esta arista. Pero, hay algo fundamental que alega Salvador Nasrala, y que debe ser tomado en cuenta: los aportes de los contribuyentes no son dineros públicos, son dineros de carácter privado. Y si consultamos la ley específica en materia de herencias, donaciones y testamentos, lo que debe prevalecer cuando hay una herencia o donación es la voluntad del donante o aportante.
Estamos hablando en materia de derecho, no estamos hablando jerga. El problema en este conflicto, es que Nasrala actúa siempre con un comportamiento irresoluto, nadie le gana en nada, cree que siempre está por encima todo, incluso de la misma ley, y eso lo pone en el ojo del huracán, y aquí es cuando ciertos sectores creen que ha llegado el momento de poner a Salvador Nasralla en cintura, lo cual en política y sobre todo en Honduras, es una utopía, porque Nasrala es de los líderes que, más que sabiduría y valor, tiene el empuje del famoso tren «el Expreso de Oriente» que nadie lo paraba una vez que arrancaba su marcha. Nasralla está montado en la línea férrea, y sabe que, cada vez que le surge un valladar, encuentra eco en los ciudadanos y crece en electores. Una cosa extraña, pero son cosas del llamado «fenomenismo politico». Cuando un personaje político suma en respaldo, a pesar de su constante dubitación, se dice que es un fenómeno politico.
Eso es Salvador Nasrala, acepta que las aportaciones de sus contribuyentes las depositó en sus cuentas personales, que conforme a la ley electoral no está permitido, pero que conforme a la voluntad de los aportantes, según Nasral, lo hizo porque no confiaron en la autoridad del PL. Esto se convierte en un conflicto pero carácter político y no judicial. Por lo tanto, cualquier sanción que el organismo regulador de fondos de campañas electorales, proponga conforme la ley, deberá ser turnado al Tribunal de Justicia Electoral, que es el único organo con competencia para determinar responsabilidad y dictar sanciones a los infractores. Es todo un proceso de carácter político. Todo lo demás que se hable por personas que juzgan conforme sus criterios personales, resulta pura jerga.
Como los hondureños vivimos con la ansiedad de sentar precedentes, que ha sido la tésis del propio Salvador Nasralla desde su plataforma anticorrupción y contra la impunidad, es muy posible que cuando el proceso llegue al ámbito del TJE, la Unidad de Transparencia y Fiscalización de dineros de campaña electoral, se base precisamente en la misma lucha de Nasralla. Y de repente para desdicha de Nasralla, el primer precedente en materia política, será el que se aplique en su contra por violar la ley electoral. Así son las cosas y así se las hemos contadohoy jueves 17 de septiembre 2026