
Para los ciudadanos de a pie, escuchar la expresión «tenemos Presupuesto de la República» puede parecerles algo vago y hasta sin importancia, porque en el común de los hondureños, unos por bajo nivel educativo y otros porque viven obsesionados solo con llenar sus bolsillos, los asuntos trascendentales del país les merecen la mínima importancia. Que estemos gobernados por autoridades que prefieren manejar los recursos del Estado a su antojo, sin enmarcarse en un presupuesto nacional, es el síntoma más evidente que se está bajo un régimen corrupto. En el 2008, en la administración de Manuel Zelaya, el gobierno prefirió manejar las finanzas como se maneja una hacienda particular, sin presupuesto. Y así continuamos hasta junio de 2009, porque el expresidente Mel Zelaya prefería manejar a discreción los fondos públicos. Honduras se enderezó a partir de julio de 2009, al asumir la Secretaría de Finanzas la licenciada Gabriela Núñez, que, gracias a su capacidad, fijó el marco presupuestario y en menos de una semana Honduras había regresado al orden financiero.
El Presupuesto General de la República es la enumeración de las obligaciones que el gobierno debe satisfacer cada año, con relación a los servicios que deben mantenerse y el cálculo de los recursos o ingresos que son necesarios para cubrir todas las atenciones y necesidades de los habitantes del país. Un país sin un Presupuesto de la República debidamente ordenado, es un desastre, es proclive a un estado de corrupción generalizada, es una especie de arca abierta donde todos los que manejen fondos y recursos públicos tienen la posibilidad de enriquecerse sin que existan posibilidades de que rindan cuentas.
El año y medio que el gobierno de Mel Zelaya mantuvo a Honduras sin presupuesto, pudo pasar de todo sin que pasara nada, y fue debido a la crisis política que sobrevino después del derrocamiento de Mel Zelaya, que el Estado quedo en un vilo, en un estado de democracia que apenas tenía oxígeno para sobrevivir, y que no era suficiente como para atender requerimientos para deducir responsabilidades a los causantes de haber convertido a Honduras en una especie de potrero, donde el ganado chúcaro no permite que lo enlacen para ser domesticado.
Anoche, Honduras salió de un breve marasmo gubernamental que nos mantuvo sin Presupuesto de la República por más de tres meses. Si se busca una justificación, esta existe. No fue poco el que, el PLR estuviera a punto de robarse las elecciones. Saliendo de un proceso que fue acosado de nuevo por Mel Zelaya, el nuevo gobierno comenzó haciendo equilibrios, con un fiscal general tan impertinente como tan ilegal, con un Poder Judicial movido por las intenciones de Mel Zelaya que no cedía un milímetro en sus intenciones de desestabilizar al nuevo gobierno. Hasta que el Congreso Nacional, poco a poco, se fue posicionando de la situación del país, procediendo con el juicio político a eliminar a tres manzanas podridas que eran clave en el sostenimiento de la influencia y poder que conservaba Mel Zelaya, aun habiendo perdido las elecciones en la forma inobjetable en que cayó en las urnas, vencido por la inmensa mayoría del pueblo hondureño.
Haber aprobado el Presupuesto de la República es haberle puesto la tapadera al pomo, porque ahora el gobierno ya no tiene excusas para alegar que sigue en el aire, sin contar con el asidero económico que es el Presupuesto de la República, que, en el marco que fue aprobado constituye un plan de gobierno que busca equilibrar las finanzas públicas, reforzando las áreas de salud, educación y seguridad que son clave para la buena marcha de Honduras. El Presupuesto, que asciende a los 444 mil 335 millones de lempiras, equivalente a 16 mil 758 millones de dólares, ha tenido el respaldo de la oposición. Es un poco mayor del último presupuesto del gobierno anterior, porque nos parece que es necesario hacer un presupuesto ajustado a sanear las finanzas públicas, que fueron desorbitadas por el gobierno del PLR que presidió Xiomara Castro. Por lo tanto, habrá que esperar solo un aumento moderado en el gasto del Estado.
El ramo de salud no tiene reducción como dijo una desorientada diputada del PLR, lejos de esa malsana apreciación, tiene un incremento de más de 2 mil millones de lempiras, igual el ramo educativo, lo que permitirá cumplir un aumento al magisterio. También el ramo de seguridad tendrá un incremento sustancial que permitirá reforzar las unidades que trabajan combatiendo a las organizaciones criminales y en general a la corrupción. La contradicción mayúscula es la ENEE, que, en lugar de producirle renta a Honduras, por la forma tan deficiente como ha sido manejada y mal administrada, sigue siendo sostenida desde el 2006 por los contribuyentes hondureños. Finalmente, es importante destacar la partida para inversión pública que asciende a 45 mil millones de lempiras, que, según el Congreso Nacional, son fondos destinados a la formación de capital y proyectos productivos. Y el lunar del presupuesto, como siempre, es la partida confidencial, que debe desaparecer como tal, porque el gobierno tiene tantas instancias de apoyo social como para tener un agujero enorme de más de 5 mil 200 millones de lempiras, para gastos a discreción.
Por lo demás, debemos festejar que el gobierno de Nasry Asfura tenga al fin el Presupuesto de la República aprobado. Porque ahora ya no hay excusas de ninguna clase para que el gobierno se ponga a trabajar como se debe y como lo demanda la ciudadanía.
Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 22 de abril de 2026.