
Desde el primer día que Salvador Nasralla anunció que buscaría convertirse en Presidente de la República, para cambiar las cosas en Honduras, pudimos percibir que su arribo a la política no le cambiaría el carácter que ha demostrado como personaje de la comunicación deportiva en la pantalla chica de la televisión, donde ha sido un actor pujante que, unas veces deleita con sus concursos ocurrentes en el singular programa X-0, y otras veces exaspera cuando se erige como el cuasi dueño de la selección de fútbol, el nicho donde Salvador Nasralla mejor ha encajado al nivel de una especie de ídolo de la afición, que le ha significado mucha renta al momento de entrar en la política con el sombrero de la anticorrupción.
De aquel Salvador Nasralla, fundador del Partido Anticorrupción hasta hoy, que ostenta la candidatura presidencial del Partido Liberal, hay un largo trecho. Ha caminado de la mano del Partido LIBRE, donde fue vilmente engañado y humillado, y, sin embargo, como Salvador es genio y figura, dentro de su incauta imaginación se deja arrastrar por Mel Zelaya, creyendo que LIBRE sigue siendo un socio confiable. Cuando Mel Zelaya luchaba en los estertores del rotundo fracaso del pasado 30 de noviembre, intentando evitar la declaratoria de las elecciones, la voz de Salvador Nasralla se sumó a la gran tropelía del líder del PLR, creyendo que Mel quería evitar el triunfo de Nasry Asfura para ponerlo a él de presidente, una ingenuidad infantil que solo pudo tener cabida en la mente de Salvador.
Hoy, Salvador Nasralla está entre la espada y la pared, tras ser denunciado por el presidente del CCE del PL, Roberto Contreras, por depositar dineros obtenidos en la campaña, en cuentas bancarias en el extranjero, una operación irregular que cae en los linderos del lavado de activos, un delito que, conforme las leyes de Honduras, se paga, por lo menos, con cinco años de prisión. Con su clásica postura de salirse de la tangente, Salvador intenta esquivar el hecho por el que ha sido denunciado por el líder liberal Roberto Contreras, manifestando que ha pagado correctamente el impuesto sobre la renta, una obligación tributaria que corresponde a todos los que realizan una actividad comercial o empresarial. Pero, este no es el caso por el que ha sido denunciado por el presidente del PL. La imputación que le hizo Roberto Contreras es por desviar fondos de la campaña a una cuenta particular en el extranjero.
En una campaña presidencial, todos los recursos que percibe el candidato son en carácter de donación, legalmente pasan a la cuenta del partido al que representa, partiendo de que los donantes aportan a la candidatura del partido y no al candidato a título personal. Esto obliga a la campaña presidencial a depositar los fondos donados para sufragar los gastos de la candidatura en las cuentas bancarias del partido, en este caso, las cuentas bancarias oficiales del Partido Liberal. Partimos que don Roberto Contreras, actuando como presidente del Consejo Central Ejecutivo del PL, lo que pretende es que, el excedente de los fondos que percibió Salvador Nasralla para su campaña, pasen a las cuentas del partido.
Sin embargo, al hacer la denuncia por el conducto oficial pertinente del Ministerio Público, el reclamo trasciende al campo legal, y aquí, irremediablemente la situación se complica para el excandidato Salvador Nasralla, porque una vez que entra en acción la Fiscalía General de la República, no queda otra que tipificar la acción del denunciada, y si surgiera algun interesado que interponga una acción en los tribunales, el caso adquiere ribetes delicados, si un juez, conforme las leyes hondureñas llegara a calificar el hecho como lavado de activos, que es una figura muy común cuando una persona destina fondos que no son de su propiedad, depositándolos como si fueran propios, ocultando su origen para garantizar su disfrute.
Destinar fondos donados por contribuyentes particulares, para financiar una campaña presidencial, hacia cuentas personales de candidatos, es un delito que puede dar lugar a reclamo judicial de parte del sector perjudicado, en este caso el Partido Liberal. El reclamo ya ha sido planteado por el presidente del Central Ejecutivo Liberal, Roberto Contreras, que va mas allá de poner en evidencia al excandidato Salvador Nasralla, porque se ha manejado en dos direcciones: como denuncia ante la Unidad de Política Limpia, la figura legal creada para evitar malos manejos o manejos ilegales de fondos donados por particulares y empresas para apoyar determinada candidatura, entendiéndose que estos fondos están destinados al partido político y no para engrosar las cuentas particulares del candidato. Igual que se ha manejado ante el Ministerio Público.
Planteada así la situación, Salvador Nasralla por primera vez está en el filo de la navaja: su vida política la ha sustentado denunciando la corrupción, pero esta vez, le toca probar su propio chocolate, y hoy está en la otra cara de la moneda, en la del acusado. Y no es saliéndose de la tangente como saldrá de este escollo difícil. Una cosa es pagar el impuesto sobre la renta y otra cosa diferente es creer que las contribuciones de la campaña las puede destinar a su patrimonio particular. Mala interpretación la de Salvador, por la que hoy está en el banquillo donde se sienta al acusado.
Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 9 de junio de 2026.