
La sociopatía es un trastorno antisocial de la personalidad de un individuo. Un sociópata actúa con una profunda falta de empatía, vive intentando manipular a los demás, siempre creyendo que puede romper las normas sociales y las leyes en general, sin sentir culpa ni remordimiento. Un sociópata es un empedernido violador de las leyes, desde la Constitución hasta las demás leyes. La conducta principal de un sociópata es mentir constantemente, el sociópata miente con facilidad para obtener beneficios personales, creyendo que no tendrá problemas, porque considera a pie juntillas que tiene astucia de sobra para engañar a quienes lo rodean. Además, un sociópata tiene gran habilidad para la manipulación emocional, cree que al apelar a la manipulación emocional usando lo que él piensa que es su encanto superficial, que es hacer sentir culpable a los demás para controlar a quienes lo escuchan y lo ven.
La característica principal de un sociópata es mentir con una facilidad pasmosa para salir de problemas a que lo lleva su conducta mentirosa, sobre todo porque siempre está intentando engañar a todos los que lo rodean. La conducta del sociópata está regida por sus constantes mentiras, para eso tiene una ausencia de remordimiento, no siente culpa cuando daña, manipula y traiciona la confianza de otras personas. Además, el sociópata tiene una impulsividad agresiva, lo denota con su tono elevado de voz, es un gritón de oficio, porque cree que al elevar la voz logra controlar el escenario del contrario, apabullándolo a puros gritos. Su impulsividad lo lleva a tomar decisiones irreflexivas, sin medir las consecuencias, lo que lo hunde al mostrar una baja tolerancia a la frustración, exhibiendo reacciones agresivas o violentas.

El sociópata siente desprecio por las leyes y normas en general, ignora las reglas de la sociedad, desconoce la moral establecida, incluso siente una animadversión por el sistema juridico, pero lo más grave de todo es que el sociópata no tiene cura, porque como es un patrón de personalidad, afecta de manera profunda y permanente la forma en que una persona piensa, percibe y se relaciona con los demás. El sociópata es una persona que vive sumergido en una falta de conciencia en que, las personas que padecen este trastorno no reconocen que tienen un trastorno, porque no buscan ayuda por su propia iniciativa. Con este perfil sociopático, no nos queda ni una pizca de duda que Roosevelt Hernández es un sociópata peligroso para todos los hondureños.
Su conducta empedernida de mentir afloró a la luz pública desde el momento que asumió la jefatura del estado mayor conjunto de las FFAA. El ascenso al máximo cargo de la entidad castrense le acicateó su innata condición de sociópata. La obnubilación política que le inyectaron en el PLR(Libre) lo llevó a creerse una figura napoleónica, por lo que fueron constantes las humillaciones a que sometía a la oficialidad de las FFAA. El trastorno que padece lo hizo ver traidores en todos los oficiales que no le rendían pleitesía. Para agigantar su ilusión sociopática, se la llevaba escuchando los discursos de Hugo Chávez, algo que nos fué revelado por oficiales que acompañaban a Roosevelt en otros mandos, y que no compartían su conducta sociopática.
Frente a la manifiesta actitud agresivamente irrespetuosa de Roosevelt Hernández, que no deja duda alguna que es la de un sociópata, los hondureños no podemos desapercibir el peligro que esta persona representa, no solo para los periodistas, sino para toda la sociedad hondureña. Si bien ya no tiene el poder para ordenar a los militares a que se lancen contra la democracia, como lo hizo durante todo el año electoral 2025, mientras la justicia personificada en los tribunales no se percaten que en una democracia no se puede permitir que un ex funcionario militar que ha recibido meritoriamente un auto de formal procesamiento, prosiga desconociendo la majestuosidad de la Ley, encarnada en la resolución de un tribunal.
Roosevelt Hernández, con su mentalidad de sociópata empedernido, sigue desafiando a la Constitución y demás leyes, sigue vociferando en contra de la Carta magna, así como desconoció desde un principio el precepto constitucional, contenido del art. 272 de la Constitución en el período electoral. Al mantener Roosevelt Hernández una actitud irreverente hacia la resolución del Juzgado de Letras de lo Penal, que le dictó auto de formal procesamiento por violentar el sagrado derecho a la libertad de expresión, sigue desconociendo la majestuosidad de la Constitución, asi como continúa enarbolando la bandera de la calumnia y la difamación contra periodistas que solo cumplimos con el honroso deber de defender la libertad de expresión en Honduras, que es algo que ofende al sociópata de marras.
Si alguien ignoraba lo que es un sociópata, el perfil perfecto lo cubre con toda precisión Roosevelt Hernández! Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 7 de septiembre 2026